Un 3 de agosto de 1999 nació Spectrum Zone, antecesora de Computer Emuzone [CEZ]. Así que ya hemos celebrado las bodas de plata
, y no está de más decirlo, aunque no hayamos podido preparar nada especial. Aquí seguiremos lo que aguantemos. ¡Gracias por todo!

Título: París-Dakar
Género: Deportivo
Tipo: Racing
Distribución: Comercial
Precio: C:875 | D:1900 Pts
Revistas disponibles
| Nota | Votos |
| 1 | 6 |
| 3 | 1 |
| 4 | 1 |
| 5 | 1 |
| 6 | 1 |
| 7 | 6 |
| 8 | 8 |
| 9 | 12 |
| 10 | 37 |
Gráficos: Carlos Granados, Jorge Granados
Diseño de carátula: David Sueiro
Versiones Atari ST, Amiga: Juan Carlos, Fátima (Turbo 16)
revistasLOS LOCOS DEL DESIERTO
Ha pasado casi un año desde que Made in Spain anunciara el lanzamiento de este simulador de uno de los rallys más peligrosos del mundo. Han tardado mucho tiempo en convertir en realidad lo que era una buena idea, pero los resultados no podían haber sido mejores.
Quizás la mejor forma de empezar un comentario no sea calibrar la calidad del juego del que hablamos, pero es que este «París-Dakar» tampoco es un juego normal y no merece un comentario de ese tipo.
Para comenzar os diremos que el aburrimiento es algo casi imposible de encontrar en un juego que es diferente cada vez que se carga, ya que los circuitos se generan aleatoriamente cada vez que se carga el programa.
Esto en un juego de este tipo es algo muy de agradecer, pues en la mayoría de los programas cuando llevas jugadas unas partidas sabes que la siguiente curva es a la derecha y hay que tomarla a 100 Km/h y que después existe un cambio de rasante, cosa que en este «Parls-Dakar» no podréis llegar a conocer nunca por la regenaración de los circuitos. Es decir, que cada vez que lo cargéis tendréis un juego nuevo en pantalla.
A este original detalle hay que añadir una calidad gráfica (por otra parte habitual en los productos de Made in Spain) notoria, con unos decorados muy bien ambientados en los tres posibles escenarios y un movimiento perfectamente realizado hasta el más mínimo detalle, como pueda ser el giro de las ruedas cuando pulsas la tecla correspondiente.
Por si esto fuera poco, la dificultad alcanza grados de locura, aunque es superable, y la adicción casi escapa de las marcas que utilizamos normalmente.
Pero quizás lo que más sorprenda del programa en sí es su realismo, ya que «París-Dakar» no es un arcade cualquiera en el que tienes que ir a gran velocidad evitando darte el tortazo de rigor, sino que tienes que controlar muchos más aspectos como puedan ser el estado del coche (gasolina, agua, caja de cambios, etc.) y el recorrido que marca la hoja de ruta.
Esta te dará los kilómetros parciales a recorrer en una dirección determinada, lo que no implica que te vayas a encontrar una recta de esa longitud en esa dirección. Es decir que, a lo mejor, para cubrir seis kilómetros hacia el oeste estás obligado a recorrer algunos hacia el norte y otros hacia el este.
Para llevar un control de estos recorridos, se ha incluido un cuenta-kilómetros parcial. Cuando llegues a los que debías recorrer, podrás acceder de nuevo a la hoja de ruta para conocer cual será tu proxima dirección, y, evidentemente, deberás poner a cero dicho cuenta-kilómetros para poder conocer cuando llegas a tu destino y debes cambiar el sentido de la marcha.
A simple vista puede parecer complicado, pero esto quizás sea lo único fácil del juego, porque finalizar las etapas sin percances, con el coche intacto y en un tiempo aceptable es casi imposible.
Por supuesto, otro de los detalles que se ha incluido es la posibilidad de que repostes gasolina, agua o cualquier otro elemento que necesites en las gasolineras colocadas a tal efecto en Europa o en los camiones cisternas en Africa. Pero, y hasta en eso es real, deberás pagar unos precios quizás no demasiado asequibles por los elementos o reparaciones que necesites. Para solucionar este pequeño problema económico, cuentas al principio con una cantidad de dinero que, probablemente, te sea insuficiente para acabar la carrera, por lo que deberás conseguir más aportaciones de tus sponsors por el único método posible: realizando buenas clasificaciones.
Ya casi no nos queda nada por explicar exeptuando que el programa posee tres fases diferentes, una en Europa, otra en el desierto del Sahara y la última, con destino final en Dakar, atravesando el desierto de Teneré.
Quizás también cabría destacar otro detalle de calidad que demuestra la profesionalidad de sus programadores: la forma que tiene el programa de que abortes el juego. Normalmente los programas incluyen una letra que al ser pulsada hace que aparezca el típico rótulo de «Game Over» y devuelve el control al menú de opciones; pero los señores de Made in Spain, sin embargo, han debido pensar que ésto era demasiado normal para su programa, por lo que cuando pulsas esa tecla en el «París-Dakar» lo que ocurre es que aparece un helicóptero, recoge al piloto desaparece, tras lo cual hace ya aparición el rótulo acostumbrado.
Hemos esperado este «París-Dakar» durante casi un año, pero en todos los aspectos ha merecido la pena esperar.
PUNTUACIÓN MH
Originalidad 9
Gráficos 9
Movimientos 8
Sonido 8
Dificultad 9
Adicción 10
Ha pasado casi un año desde que Made in Spain anunciara el lanzamiento de este simulador de uno de los rallys más peligrosos del mundo. Han tardado mucho tiempo en convertir en realidad lo que era una buena idea, pero los resultados no podían haber sido mejores.
Quizás la mejor forma de empezar un comentario no sea calibrar la calidad del juego del que hablamos, pero es que este «París-Dakar» tampoco es un juego normal y no merece un comentario de ese tipo.
Para comenzar os diremos que el aburrimiento es algo casi imposible de encontrar en un juego que es diferente cada vez que se carga, ya que los circuitos se generan aleatoriamente cada vez que se carga el programa.
Esto en un juego de este tipo es algo muy de agradecer, pues en la mayoría de los programas cuando llevas jugadas unas partidas sabes que la siguiente curva es a la derecha y hay que tomarla a 100 Km/h y que después existe un cambio de rasante, cosa que en este «Parls-Dakar» no podréis llegar a conocer nunca por la regenaración de los circuitos. Es decir, que cada vez que lo cargéis tendréis un juego nuevo en pantalla.
A este original detalle hay que añadir una calidad gráfica (por otra parte habitual en los productos de Made in Spain) notoria, con unos decorados muy bien ambientados en los tres posibles escenarios y un movimiento perfectamente realizado hasta el más mínimo detalle, como pueda ser el giro de las ruedas cuando pulsas la tecla correspondiente.
Por si esto fuera poco, la dificultad alcanza grados de locura, aunque es superable, y la adicción casi escapa de las marcas que utilizamos normalmente.
Pero quizás lo que más sorprenda del programa en sí es su realismo, ya que «París-Dakar» no es un arcade cualquiera en el que tienes que ir a gran velocidad evitando darte el tortazo de rigor, sino que tienes que controlar muchos más aspectos como puedan ser el estado del coche (gasolina, agua, caja de cambios, etc.) y el recorrido que marca la hoja de ruta.
Esta te dará los kilómetros parciales a recorrer en una dirección determinada, lo que no implica que te vayas a encontrar una recta de esa longitud en esa dirección. Es decir que, a lo mejor, para cubrir seis kilómetros hacia el oeste estás obligado a recorrer algunos hacia el norte y otros hacia el este.
Para llevar un control de estos recorridos, se ha incluido un cuenta-kilómetros parcial. Cuando llegues a los que debías recorrer, podrás acceder de nuevo a la hoja de ruta para conocer cual será tu proxima dirección, y, evidentemente, deberás poner a cero dicho cuenta-kilómetros para poder conocer cuando llegas a tu destino y debes cambiar el sentido de la marcha.
A simple vista puede parecer complicado, pero esto quizás sea lo único fácil del juego, porque finalizar las etapas sin percances, con el coche intacto y en un tiempo aceptable es casi imposible.
Por supuesto, otro de los detalles que se ha incluido es la posibilidad de que repostes gasolina, agua o cualquier otro elemento que necesites en las gasolineras colocadas a tal efecto en Europa o en los camiones cisternas en Africa. Pero, y hasta en eso es real, deberás pagar unos precios quizás no demasiado asequibles por los elementos o reparaciones que necesites. Para solucionar este pequeño problema económico, cuentas al principio con una cantidad de dinero que, probablemente, te sea insuficiente para acabar la carrera, por lo que deberás conseguir más aportaciones de tus sponsors por el único método posible: realizando buenas clasificaciones.
Ya casi no nos queda nada por explicar exeptuando que el programa posee tres fases diferentes, una en Europa, otra en el desierto del Sahara y la última, con destino final en Dakar, atravesando el desierto de Teneré.
Quizás también cabría destacar otro detalle de calidad que demuestra la profesionalidad de sus programadores: la forma que tiene el programa de que abortes el juego. Normalmente los programas incluyen una letra que al ser pulsada hace que aparezca el típico rótulo de «Game Over» y devuelve el control al menú de opciones; pero los señores de Made in Spain, sin embargo, han debido pensar que ésto era demasiado normal para su programa, por lo que cuando pulsas esa tecla en el «París-Dakar» lo que ocurre es que aparece un helicóptero, recoge al piloto desaparece, tras lo cual hace ya aparición el rótulo acostumbrado.
Hemos esperado este «París-Dakar» durante casi un año, pero en todos los aspectos ha merecido la pena esperar.
PUNTUACIÓN MH
Originalidad 9
Gráficos 9
Movimientos 8
Sonido 8
Dificultad 9
Adicción 10
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