On August 3, 1999, Spectrum Zone, the predecessor of Computer Emuzone [CEZ], was launched. So, we are celebrating our 25th anniversary, and it is worth saying so, even though we have not been able to prepare anything special. We will continue here as long as we can. Thanks for everything!

Title: Gonzzalezz
Genre: Arcade
Type: Plattforms
Distribution: Commercial
Price: C:875 | D:2250 Pts
PC:1990 | PCW:3500 Pts
Available Magazines
| Rating | Votes |
| 3 | 1 |
| 5 | 1 |
| 6 | 8 |
| 7 | 6 |
| 8 | 9 |
| 9 | 9 |
| 10 | 37 |
Gráficos: J. Alberto Ochoa Fernández
Ilustración Portada: Alfonso Azpiri
developmentJosé Antonio Morales, hablando sobre Alfonso Azpiri al año de su muerte:
«En Opera partíamos de una idea, un concepto, y una línea de trabajo. Y luego lo hacíamos avanzar: teníamos gente que hacía un código maravilloso, como Paco Suárez. Pedro Ruiz era el director de Opera, y siempre decía: yo soy un programador extraordinario, pero no puedo imaginar las polladas que vosotros estáis diciendo todo el día. Los juegos venían de mí, que me encanta decir tonterías... y ahí decidíamos qué juegos hacíamos: “¿de fútbol? Bah, de fútbol ya lo haremos, menuda gilipollez. Eso ya está inventado”. “Pueees, de un mejicano. Venga, el sombrero mola”. ¡Eso eran las reuniones! “¿Qué hacen los mejicanos? ¡dormir! Pues un mejicano que quiere dormir, y no le dejan. ¡Ya está!”», explica divertido Morales.
Y continúa contando, tremendamente aclaratorio, el genial programador: «“Ahora, ¿cómo lo hacemos? ¿Scroll horizontal, o vertical? Joder, si lo hacemos vertical, la vista debe ser desde arriba. ¡solo se le va a ver el sombrero! Entonces, vertical. ¡Tipo plataformas! Cactus. Cuatro bocetos. Cuatro o cinco malos, y a funcionar”. En las charlas tenía que salir el 25 % del juego, se dejaba escrito y te ponías a trabajar. Y durante el desarrollo del juego, era muy cómodo porque pasaba una cosa muy curiosa: hay un grafista y un programador, sí, pero en Opera comíamos juntos. Yo siempre he dicho que “la gente que come junta es la gente que se conoce”. Cuando sonaba la campana en el chalé de Opera para comer, y conseguíamos que bajara todo el mundo —cosa difícil, porque estaba la gente entusiasmada—, esa hora o esa hora y cuarto, se acababa el trabajo, se hablaba de gilipolleces, y si alguien estaba haciendo un juego y pedía ayuda, como en el caso del juego del mejicano, todos aportábamos. “Pues mete, yo qué sé, un ovni”. “¿Pero cómo voy a meter un ovni en el juego del mejicano?” [risas]. “Joder, ¡tiene que molar, tío!”»
«Y en ese punto, ya con el juego muy avanzado», detalla José Antonio, «llamábamos a Alfonso. Venía a la oficina y le contábamos el juego: estamos haciendo esto, en el caso de 'Gonzzalezz' (Opera Soft, 1989), un mejicano que solo quiere dormir», relata José Antonio Morales. «Alfonso se partía el culo. Y nos decía siempre: “cómo me habré metido yo en este embrollo, con estos locos zumbaos, que me están contando que están haciendo un juego de un mejicano que solo quiere dormir, y no le dejan. ¿Y tengo yo que hacer una carátula de esto?” [Risas]. Y entonces, si podíamos, le enseñábamos el juego.»
Source: Xataka.com
«En Opera partíamos de una idea, un concepto, y una línea de trabajo. Y luego lo hacíamos avanzar: teníamos gente que hacía un código maravilloso, como Paco Suárez. Pedro Ruiz era el director de Opera, y siempre decía: yo soy un programador extraordinario, pero no puedo imaginar las polladas que vosotros estáis diciendo todo el día. Los juegos venían de mí, que me encanta decir tonterías... y ahí decidíamos qué juegos hacíamos: “¿de fútbol? Bah, de fútbol ya lo haremos, menuda gilipollez. Eso ya está inventado”. “Pueees, de un mejicano. Venga, el sombrero mola”. ¡Eso eran las reuniones! “¿Qué hacen los mejicanos? ¡dormir! Pues un mejicano que quiere dormir, y no le dejan. ¡Ya está!”», explica divertido Morales.
Y continúa contando, tremendamente aclaratorio, el genial programador: «“Ahora, ¿cómo lo hacemos? ¿Scroll horizontal, o vertical? Joder, si lo hacemos vertical, la vista debe ser desde arriba. ¡solo se le va a ver el sombrero! Entonces, vertical. ¡Tipo plataformas! Cactus. Cuatro bocetos. Cuatro o cinco malos, y a funcionar”. En las charlas tenía que salir el 25 % del juego, se dejaba escrito y te ponías a trabajar. Y durante el desarrollo del juego, era muy cómodo porque pasaba una cosa muy curiosa: hay un grafista y un programador, sí, pero en Opera comíamos juntos. Yo siempre he dicho que “la gente que come junta es la gente que se conoce”. Cuando sonaba la campana en el chalé de Opera para comer, y conseguíamos que bajara todo el mundo —cosa difícil, porque estaba la gente entusiasmada—, esa hora o esa hora y cuarto, se acababa el trabajo, se hablaba de gilipolleces, y si alguien estaba haciendo un juego y pedía ayuda, como en el caso del juego del mejicano, todos aportábamos. “Pues mete, yo qué sé, un ovni”. “¿Pero cómo voy a meter un ovni en el juego del mejicano?” [risas]. “Joder, ¡tiene que molar, tío!”»
«Y en ese punto, ya con el juego muy avanzado», detalla José Antonio, «llamábamos a Alfonso. Venía a la oficina y le contábamos el juego: estamos haciendo esto, en el caso de 'Gonzzalezz' (Opera Soft, 1989), un mejicano que solo quiere dormir», relata José Antonio Morales. «Alfonso se partía el culo. Y nos decía siempre: “cómo me habré metido yo en este embrollo, con estos locos zumbaos, que me están contando que están haciendo un juego de un mejicano que solo quiere dormir, y no le dejan. ¿Y tengo yo que hacer una carátula de esto?” [Risas]. Y entonces, si podíamos, le enseñábamos el juego.»
Source: Xataka.com
×











