Publicado el22/02/2004
Lanzado al mercado al mismo tiempo que Oberon 69, y creado y distribuido por los mismos sellos (Diabolic y G. LL. respectivamente), Jackson City es el típico matamarcianos de toda la vida, del montón, que no te hace sentir ni frío ni calor.
Sabemos que las compañías no pasaban por aquel entonces (1990) por un buen momento económico, lo que tuvo como consecuencia la producción de un montón de títulos sencillos y repetitivos, necesitados de pocos recursos económicos para poder seguir cumpliendo, cada vez con mayor dificultad, el trepidante ritmo de lanzamientos que se había impuesto desde 1988. Obviamente, esas dificultades (como ya he apuntado en multitud de ocasiones) tuvieron una repercusión directa en la calidad de los programas, que sin ser mediocres quedaban a años luz (salvo honrosas excepciones) de los grandes títulos de antaño.
Juegos como Kong's Revenge, Poogaboo o este Jackson City, anunciaban que el fin de los 8 bits (y lo que es peor, de la práctica totalidad de las compañías nacionales) estaba ya a la vuelta de la esquina.
Sabemos que las compañías no pasaban por aquel entonces (1990) por un buen momento económico, lo que tuvo como consecuencia la producción de un montón de títulos sencillos y repetitivos, necesitados de pocos recursos económicos para poder seguir cumpliendo, cada vez con mayor dificultad, el trepidante ritmo de lanzamientos que se había impuesto desde 1988. Obviamente, esas dificultades (como ya he apuntado en multitud de ocasiones) tuvieron una repercusión directa en la calidad de los programas, que sin ser mediocres quedaban a años luz (salvo honrosas excepciones) de los grandes títulos de antaño.
Juegos como Kong's Revenge, Poogaboo o este Jackson City, anunciaban que el fin de los 8 bits (y lo que es peor, de la práctica totalidad de las compañías nacionales) estaba ya a la vuelta de la esquina.











Germán Salvador García
Mario de Luis García