Uno de los temas más interesantes sugeridos por los libros de Ciencia-Ficción es la posibilidad de antiguos contactos entre nuestros antepasados y civilizaciones extraterrestres. Un joven arqueólogo está a punto de descubrir asombrosas revelaciones sobre este tema... La duda está en si podrá vivir para contarlo.
En realidad todo comenzó de la manera más sencilla: un joven arqueólogo, una caverna inexplorada y una expedicción en busca de vestigios del pasado.
Lo que nuestro explorador no conocía eran los misterios que escondía la cueva en su interior y los asombrosos sucesos que hablan presenciado sus paredes hace miles de años. En aquellas fechas, cuando la humanidad comenzaba a despertar, otras civilizaciones a miles de años luz de nuestro planeta se encontraban en un nivel de desarrollo tecnológico muy superior a todo lo conocido.
Una de esas civilizaciones, la del planeta Sirius, envió a la Tierra una nave de exploración con el fin de establecer una base de investigación. Como lugar de instalación del complejo se eligió una profunda y escondida caverna, mientras que la nave quedó camuflada en una especie de pantalla que la hacía invisible a los ojos de un humano e incluso a cualquier tipo de radar (aunque nuestros prehistóricos antecesores estuvieran muy lejos de saber que era aquello).
Los primeros contactos entre los hombres prehistóricos y los alienígenas fueron tan cortos como poco productivos; el miedo de los primeros y el asombro de los segundos ante una raza tan atrasada hizo difícil la comunicación. Pero poco a poco el miedo se convirtió en admiración e incluso adoración hacia aquellos seres extraordinarios y éstos a su vez pagaron aquella buena fe con la enseñanza de los más básicos conocimientos: el fuego, la agricultura, la construcción, el arte...
Aquella colaboración duró miles de años pero cuando más prosperaba la humanidad y en plena construcción de una de las siete maravillas del mundo, las pirámides de Egipto, ocurrió la peor de las desgracias. Uno a uno todos los componentes de la expedición del planeta Sirius fueron atacados por un virus inocuo para los humanos pero mortal para los alienígenas.
La computadora central de la nave, en un último intento por evitar la tragedia, desarrolló una Máquina de la Vida capaz de resucitar a sus tripulantes. Desgraciadamente, la computadora había permanecido demasiado tiempo inactiva y sus circuitos no estaban en perfectas condiciones, por lo que los efectos de la máquina no fueron todo los perfectos que la computadora había previsto. Los alienígenas resucitados resultaron ser unos peligrosos mutantes extremadamente malvados que en nada recordaban a los sabios y pacíficos habitantes de Sirius.
La computadora, desesperada e impotente para resolver la situación, decidió cerrar automáticamente las compuertas de la cueva y evitar así la salida de aquellos terribles seres al exterior.
Han pasado miles de años desde aquello, y la cueva ha permanecido en el olvido sin que la humanidad supiera nada de su terrible contenido. Pero ahora nuestro valiente explorador se ha introducido en ella descubriendo sus secretos. Sus revelaciones podrían cambiar todo lo escrito hasta ahora en los libros de historia, pero, ¿estarán los perversos mutantes dispuestos a dejarle salir con vida para que cuente lo que ha visto?
Éste es el interesante y fantástico argumento del nuevo programa de la compañía española Topo Soft, que parece empellada en demostrar que el software nacional no tiene nada que envidiar al de ningún otro país.
El juego posee todos los alicientes para ocupar un lugar destacado en las listas de éxitos: buen argumento, multitud de pantallas, dificultad elevada pero no hasta llegar a lo imposible, buen nivel de adicción y una excelente carátula realizada por el genial Azpiri.
Nuestra misión consiste en guiar al explorador por la caverna en busca de las cinco partes de la Llave Electrónica. Con ella en nuestro poder tendremos acceso al Teletransportador que conduce al interior de la nave alienígena. Una vez aquí debemos encontrar el Ordenador Central y destruirlo para por último retornar a la Tierra antes de que el mecanismo de autodestrucción haga explotar la nave.
Durante todo el desarrollo de la misión deberemos estar atentos a nuestro nivel de energía y al de nuestra antorcha eléctrica. Si el primero de ellos llega a cero morarimos instantáneamente; si por el contrario ocurre esto mismo con el segundo quedaremos sumidos en la oscuridad.
Cuando entramos en la caverna estamos totalmente desarmados pero si encontramos la máquina de la vida y nos introducimos en su interior pasaremos a poseer una especie de bazooka con el que podemos disparar, aunque deberemos reponer periódicamente su munición. El sistema de disparo es muy original: debemos pulsar una vez el botón de disparo para soltar la bala y otra vez cuando queramos que ésta explote. Para recuperar energía y munición deberemos destruir a ciertos enemigos que pululan por la pantalla y que al ser eliminados dejan unidades de energía o de disparo.
"El Mundo Perdido" es, en definitiva, una buena videoaventura a la que la única pega que se le puede poner es que quizá los movimientos sean algo lentos. Por lo demás, un programa excelente con el que seguramente Topo continuará su exitosa trayectoria.
PUNTUACIÓN
Originalidad: 8
Gráficos: 7
Movimientos: 6
Sonido: 8
Dificultad: 8
Adicción: 8