Night Raider
Género: Simulador de vuelo / shoot'em up Música: Paul Butler
Desarrollado por: Gremlin Graphics / Acme Animation Año: 1988
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Todo lo referente a este juego me resulta extraño o confuso.

Para empezar: el nombre. En España se distribuyó como "Night Raider", y por lo que sé, en otros países se llamaba "Dive Bomber" (de hecho, en la pantalla de presentación, aparece ese título). Para seguir, el género: a medio camino entre simulador de vuelo (de los complicados) y matamarcianos (de los más sosos y tontos).

Y para terminar, la compañía responsable de su desarrollo: aunque, como podéis ver en la portada y en el manual, el mérito va para Gremlin Graphics y Acme Animation, las poquísimas referencias que he encontrado a este juego en Internet (de hecho, si no me equivoco, esta es la única copia disponible del juego en la Red; no he visto otra en ningún sitio), hablan de que la compañía que lo produjo fue... ¡Epyx!

¿Y qué digo yo? Pues veréis: Night Raider es muy, muy similar a Ace of Aces. Vaya, tanto que, en mis tiempos, pensaba que era una especie de "segunda parte"... y ese es de Accolade, jejeje, así que más confusión todavía.

Operación Galaxian... El método de control es idéntico al de ese estupendo título, es decir: contamos con varias pantallas, correspondientes a sendas posiciones dentro de nuestro avión y, para controlar muchos de los parámetros, hemos de manejar un cursorcito que pasaremos sobre botones, conmutadores y demás hierbas, para activarlos.

Y bueno, la música ... no es que se le parezca mucho... es que es LA MISMA.

Lo que cambia es el argumento y el avión simulado. Ahora no se trata de sobrevolar Francia y Alemania a bordo de un bombardero Mosquito, sino de pilotar el Grumman Avenger sobre el Atlántico, liarnos a tiros con las huestes nazis y, como guinda del pastel... ¡hundir el Bismark! Sí, hombre, aquel acorazado descomunal que dejaba al Titanic a la altura de una chalupa guarrindonga. Creo que fue tan legendario que hasta hicieron una película basada en la batalla en la que el monstruo de acero terminó remojando el asunto en el fondo del mar.

En el menú principal podemos elegir, entre otras cosas menos importantes, practicar, o emprender una misión de combate.
Pues bien: por mucha experiencia que tengáis con los simuladores de vuelo, por muchas horas que les hayáis dedicado, y por mucho que seáis capaces de aterrizar con un Jumbo 747 en la Plaza Mayor de Villabotijos del Cencerro, os recomiendo ENCARECIDAMENTE que la primera vez que juguéis a este Night Rider, escojáis la opción de "Practicar". No es coña.
La vertiente de simulador de este título, se manifiesta especialmente en los despegues y aterrizajes.

Ya os digo que es bastante original eso de controlar el avión pasando un cursor sobre los controles, pero está claro que el método es mucho más lento que si accionáramos palanquitas y demás pulsando una serie de teclas configuradas a tal efecto.
El despegue es frustrantemente difícil al principio, pero tras un par de intentonas (un par... o seis pares, vamos), le irás cogiendo la mecánica.

El vuelo es relativamente sencillo, siempre que mantengas el equilibrio entre el empuje y la mezcla de combustible. No revoluciones los motores, ni les inyectes demasiado aire. Tienes que tener un ojo puesto en los indicadores, vigilando que la temperatura del aceite no suba hasta el punto en el que podrían asarse unas sardinitas sobre el panel de mandos.

Pero el aterrizaje... ¡mamma mia!

Resulta que nuestro Avenger tiene como base el portaaviones británico HMS Ark Royal (me gustaría saber cómo eran este tipo de barcos en la Segunda Guerra Mundial... no sé si la tecnología les daba para mucho... aunque seguro que eran bastante mejores que el Dédalo, aquella cafetera flotante deshecho de la Guerra de las Galias -por lo menos- que nos encasquetaron los americanos hace años; jejeje, cuando se lo devolvimos, lo habilitaron como museo, así que imaginaos... vaya, de hecho dicen que aún tenía las marcas de algunos impactos de kamikazes...). Y por todos los aficionados a los simuladores es sabido lo complicadísimo que resulta aterrizar sobre uno de estos barcos. Bueno, pues en este juego lo han enrevesado hasta niveles absurdos. El Avenger parece acercarse al Ark Royal a la velocidad del estornudo. Los controles dan la impresión de hipersensibilizarse, como para fastidiar un poquito na más... lo más normal es que terminemos sobrevolando la cubierta, o estrellándonos contra ella y haciendo que aparezcan cachitos del avión y de la tripulación, en la Patagonia. De hecho, EN MI VIDA he conseguido aterrizar en este juego.

Cuando creas que dominas un poco el asunto, quizás sea hora de escoger una misión de combate. Bueno... de que te la asignen a boleo, porque no creas que esto es como el Ace of Aces, en el que podías seleccionarla de un menú.
Aquí, verás un primer plano de la mano del capitán del Ark Royal, sosteniendo una serie de pajitas. Pues se trata de no sacar la más corta. Vamos, que la dificultad es cosa de la suerte. Igual nos toca darle un rapapolvos a un par de U-Boats despistados, que resulta que sales a cubierta y te encuentras con toda la flota alemana mirándote con cara de hambre (Bismark incluido).

En vuelo, tenemos que estar muy pendientes de las cuatro vistas disponibles:

1.- Piloto (la captura de arriba). Aquí es esencial controlar la altitud, la velocidad, el índice de ascensión o descenso, y demás historias relacionadas con el vuelo en sí.
2.- Ingeniero (la foto de la derecha). El manejo del motor, tren de aterrizaje, tanques de combustible y otras cosillas afines, se encuentran en esta pantalla.
Esteee... ¿dónde está el botón del limpiaparabrisas?

3.- Artillero de cola. Lo único que podemos controlar en esta vista es un punto de mira con el que balear a los malosos que se nos acerquen o a los que sobrevolemos.
4.- Mapa. Veremos una serie de iconitos reflejando formaciones de aviones Dornier, submarinos, barcos, nuestro Ark Royal, y el Bismark.

Para marcar un punto de navegación (o séase, a dónde queremos dirigirnos), basta con mover un cursorcillo que aparece, y pulsar fuego. En la pantalla del piloto, hemos de virar de modo que la raya azul vertical que aparece en la brújula (fijaos en la captura; está en la parte derecha del panel de mandos... justo debajo de la plaquita en la que se lee "MPH") se sitúe en el centro de la misma.

Cuando alguno de los miembros de la tripulación quiere advertirnos sobre algo se escucha una alarma y el número de la vista parpadea. ¿Ejemplos? Pues si estamos en la pantalla del piloto y alguno de los indicadores del avión se ponen por las nubes, el ingeniero nos avisará, haciendo que se ilumine el "2"... ah, y hablando de "iluminar": no os olvidéis de apagar las luces de la pantalla del ingeniero cuando no la estéis usando, o seréis mucho más visibles a los malosos. De hecho, si no lo hacéis, el tío os dará la matraca con su alarmita (no es nada agradable, la verdad) constantemente. O también, cuando estemos en las inmediaciones del Bismark o del Ark Royal, la vista "4" parpadeará.

Para hundir el acorazado alemán, hemos de lanzarle un torpedo. Y tampoco es fácil ¿eh? No creáis que hace 50 años tenían misiles guiados por láser y demás. ¡Qué va! Soltaban el pepino y... a esperar a que diera en el blanco y no pusiera en órbita a algún pulpeiro coruñés despistado... Esta etapa tiene el problema de que todo sucede demasiado rápido, como en los aterrizajes. Y por cierto: el desarrollo del juego no es continuo, sino que se divide precisamente en etapas que cargan de disco. No es que sea lo más acertado, la verdad. Me refiero a que, por ejemplo, tras el despegue, la pantalla se pone en negro unos segundos (mientras el programa accede a disco) y entonces, aparecemos ya en pleno vuelo.

Cuando termines una misión (implique eso o no haber destruido el Bismark), debes volver al Ark Royal (haz que enciendan las luces de la cubierta antes de aterrizar), así que asegúrate de que tienes combustible suficiente. El Avenger lleva tres depósitos. El central contiene tres veces más propelente que los de las alas, de modo que cuando se te gaste, considera que estás en la reserva y sal echando lechugas hacia el portaaviones, para repostar y rearmar el avión. La munición es bastante limitada, por cierto... y  los combates son una auténtica CHORRADA. Como ya os he dicho, se reducen a apuntar a los malos (que surcan la pantalla a velocidades asombrosas) y tratar de ametrallarlos. Una especie de matamarcianos soso (y difícil).

 
 

Lo más destacable, evidentemente, son las vistas interiores del avión. Todas están bastante conseguidas. El exterior es, sin embargo, simplísimo. Está formado por puntitos azules que surcan la pantalla velozmente, para representar el mar, y otros, grisáceos que, se supone, son estrellas.

La verdad es que tampoco está tan mal conseguido. El movimiento es muy ágil, y la sensación de velocidad es relativamente real.

Eso sí: cuando aterrices, fíjate en los gráficos del Ark Royal... ¡a base de puntitos! Es como si fueran vectoriales, pero versión "une los puntos", vamos... al menos, son muy rápidos. 

Lo más flojo, sin embargo, diría yo que son los sprites de los malos. Son todos muy simples y, además, se mueven demasiado rápido, lo que, insisto, convierte las secuencias de combate en un auténtico matamarcianos, de los más simplones. Aparte de eso, podremos ver algún que otro dibujo bitmap (estático) muy conseguido.

La música es LA MISMA que la del Ace of Aces, como ya os he comentado. Creo recordar que es el himno de los Tres Ejércitos Británicos durante la Segunda Guerra Mundial, o algo por el estilo, y lo cierto es que técnicamente no es gran cosa.

Respecto a los efectos de sonido, la mayor parte del tiempo oiremos el rugido de los motores del Avenger, que si bien no está mal reproducido, acaba siendo un poco cargante. Aparte de eso, el ruido de las ametralladoras, explosiones y poca cosa más... rozando la mediocridad, encima.

Es difícil evaluar este juego. Como simulador tira a bueno, si obviamos lo simple de los gráficos del exterior. La cabina está muy conseguida y eso activar "manualmente" los botoncitos y palancas de la pantalla del ingeniero, es original y le da un toque de realismo (aunque es un proceso mucho más lento, claro, que hacerlo directamente pulsando las teclas de turno).

Sin embargo, el componente de acción es demasiado fuerte a veces, y uno se aturrulla terriblemente batallando con los controles mientras trata de jugar a un matamarcianos absurdo y aburrido, en los combates. La mezcla no pega ni con cola, me temo...

Ah, una nota final: aunque en el manual asegura que para liberar los frenos, en las versiones de C64, Amiga y PC, debes pulsar "F1", tú ni caso: usa la tecla "K". No he corregido la errata porque me gusta que las instrucciones que "someto" a OCR, sean idénticas al original, en su contenido.

* La parte de simulador (si bien, es bastante difícil). Sobre todo, los gráficos de las pantallas del interior del avión. * Aterrizar es HORRIBLEMENTE complicado.
* Los combates son como un matamarcianos tontorrón y monótono.
* Se podían haber currado algo más el sonido.