FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Firelord

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Cada generación de ordenadores y videoconsolas ha tenido sus juegos característicos.
Títulos que, a una serie de máquinas les iban como anillo al dedo, y en las
de prestaciones más avanzadas pegaban menos que Chiquito de la Calzada en un
college de Oxford.
Hoy, por ejemplo, vivimos la explosión de los polígonos. Ya prácticamente cualquier
título los utiliza. Desde que Quake rompió el hielo, las 2D están cada vez más
arrinconadas. Las tarjetas aceleradoras se han convertido prácticamente en un
estándar (como les sucedió a las de sonido, en su día).
¿Que por qué cuento esto? No sé... de alguna manera hay que empezar, ¿no? ;-)
Bueno, en realidad sí que tiene un poquiiiito de sentido semejante ida de olla. Las "aventuras arcade" ya no se hacen. En realidad, llevan muchos años (y generaciones informáticas) sin hacerse. Yo diría que nacieron y desaparecieron prácticamente con los 8 bits. Y este Firelord es uno de los ejemplares más típicos del género.
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La historia es la clásica: una tierra que antes era feliz,
hasta que llegó el malo aguafiestas y puso todo patas arriba. Un pueblo
que se esconde en sus casas, y tiene una única esperanza: el bueno de la
película, que se enfrenta a las huestes diabólicas, él solito. |
Concretando un poco, en este caso, la tierra se llama Torot, el malo es, en realidad, mala: se trata de la Reina Malvada (sí: ese es su nombre), y el bueno es un caballero conocido como Sir Galaheart.
¿Y qué hay que hacer? Pues recorrer un mapa sencillamente GIGANTESCO
(creo que anda en torno a las 500 pantallas -tiene su mérito meter eso en 64
Kb ¿eh?-), en busca de los Cuatro Encantamientos de la Eterna Juventud (ya veis...
como si me dicen "los siete gorros embrujaos de la sabiduría máxima"),
para conseguir liberar la tierra de Torot.
Por el camino, nos las tendremos que ver con las hordas de la Reina Malvada,
que ha utilizado sus poderes para convertir a muchos de los antiguos habitantes
de Torot, en fantasmas con muy malas pulgas (una excusa como cualquier otra
para ahorrarse colorear unos cuantos sprites, jejejeje).
La única forma (que yo sepa) de contactar con ciudadanos vivos es entrando en
sus casas, para negociar su ayuda. Podemos encontrar caballeros que nos vendan
armas, o campesinos que nos ayuden a orientarnos en el inmenso territorio a
explorar... o tiendas en las que podemos conseguir objetos o, directamente,
echarles el guante, lo que nos arriesga a que nos pillen y nos ejecuten una
vida inmisericordemenete.
Al principio, Sir Galaheart está desarmado, y debe corretear por el escenario tratando de esquivar a los fantasmas que se materializan en la pantalla y tratan de cazarle.
Hay que tener cuidado, también con llamas que arden en ciertos caminos y calles. Aunque algunas de ellas parecen extinguirse y reavivarse a intervalos periódicos, lo que nos permite salir por patas en el momento en el que no arden, sin sufrir daños, la mayoría están crepitando, fijas en el sitio. Si las tocamos, perderemos una vida automáticamente. |
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En la parte superior de la pantalla, podemos ver tres barras. La primera es
la energía de Sir Galaheart que, por alguna absurda razón, se decrementa lenta
pero inexorablemente. No me gusta un pelo eso... aunque al menos es relativamente
fácil encontrar objetos por el camino que nos ayuden a recuperarla.
La segunda, mide la munición que tenemos del arma actual.
Y la tercera... jejejeje... desde luego, cosas como esta ya no se ven en los
videojuegos: es la "energía de negociación". Algo así. Cuanto más
tengamos, mejor nos irán los trapicheos con los habitantes de Torot, cuando
queramos obtener algún servicio de ellos.
Firelord es un juego sencillo y agradable. Los gráficos son coloristas, y están
muy bien definidos.
La música es estupenda, muy medieval ella... es curioso escuchar al SID imitando
el sonido de un clavicordio. :-)
Los efectos de sonido están también a la altura.
Así que, en resumen, aquí tenéis un jueguecito divertido, agradable y que os
tendrá ocupados muuuucho tiempo... con semejante mapa, no es para menos.
↑ Lo mejor
* Gráficos bonitos.
↓ Lo peor
* Eso de que la energía disminuya constantemente, me pone de los nervios.



