Portada de It's Magic

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

It's Magic

GéneroSalta y corre
Desarrollado porStardust
MúsicaMark Waldaukart
Año1997
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
9
Sonido
7

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Escribo esta ficha a principios de 2002. Si no me equivoco, el próximo verano el C64 cumplirá 20 años. Y ahí lo tienen ustedes. Como si tal cosa. Vivito y coleando.

No deja de sorprenderme cómo una máquina pudo cautivar de esta forma la imaginación de tantos millones de chavales. Hasta el punto de que hoy en día, aún hay quien dedica mucho tiempo, esfuerzo y conocimientos a programar juegos con un aspecto de lo más profesional. Es más: de haberse lanzado "cuando el Commodore reinaba sobre la Tierra" (jeje), seguramente habrían dejado patidifuso a más de uno.

Dicen que el último título comercial de C64 que se publicó, fue el excelente Mayhem in Monsterland, una especie de versión commodorera del Mario World, incluyendo las estrellitas sonrientes, los animalitos monos (que, eso sí, no se lo piensan dos veces antes de ensartarte su monada de púas, encantadora cornamenta pavorosa o adorable dentadura voraz), y los colorines como salidos de cualquier cursilada de teleserie manga para nenas niponas sin nada mejor que hacer.

Bueno, pues se ve que la obra maestra (vale, de acuerdo, junto con las dos entregas de Creatures) de los hermanos Rowlands, llamó la atención de una pandilla de aficionados que decidieron compincharse bajo el nombre de "Stardust"... que, ahora que lo pienso, es de lo más apropiado, si lo que uno pretende es valerse de la nostalgia.

Bueno, pues esa pandilla tuvo la feliz idea de engendrar su propia visión de los Super Mario y afines, y parieron este divertido It's Magic.

¡Qué repidiosas son las rosas primorosas, los enanitos y las setas venenosas! Ya conocéis los ingredientes del género: colorines mil, criaturitas sonrientes y simpáticas (que se asesinan amorosamente, sin dejar de esbozar tiernas muecas) y un protagonista que clama desesperadamente por un chute de Valium intracraneal. Azoguillo puro. Corretea, salta, y recoge toda suerte de objetos bonitos y/o sabrosones. Los japoneses suelen optar por inflar al heroico animalito de turno a base de frutas variadas y golosinas diversas.

Si tiramos un poquito más hacia Occidente, se nota aquello de las influencias del Capitalismo galopante. Eso, o es que (afortunadamente) aquí cada vez nos acordamos menos de lo que es pasar más jambre que el perro de un ciego. Y resulta que el héroe de esta historieta brinca entre plataformas y simpáticas y sonrientes monstruosidades caníbales, y va por ahí recogiendo diamantes.

Y ya que hablo de eso... ¿qué historieta es la que nos traemos entre manos? Oigan, pues ni idea. Es de esos casos en los que no hace ni puñetera falta el conocerla para disfrutar el juego. Y ya puestos... me doy cuenta de lo complicado que debe de resultarles a gran parte de los programadores que en el mundo son, eso de inventar argumentos. Lo dije en cierta ocasión, y lo repito: lástima que el español no sea un lenguaje de programación. La de Cervantes vocacionales que tendríamos, pasando noche tras noche encorvados ante un monitor, echando chepa, dioptrías y sociopatía, alegremente. Bueno, el español, o el idioma que hablen los chavales de Stardust. Que a juzgar por sus nombres, debe de ser el Küstuzwokrjsprtzni, por lo menos.

Sé que el protagonista se llama Tom Cat. Vale. Ah. Qué gracioso. Que me parto. Jijijí-jajajá y todo eso. ¡Tom Cat! ¿Lo pilláis? Resulta que es una especie de gato amarillo mutante con cara de pasmo. Y se llama Tom. Y resulta que Tomcat es gato macho, en inglés. Qué brillantez de juego de palabras. Erm...

... bueno, pues resulta que el alelado engendrillo es la mascota de un mago. O algo así. Y tiene que recoger una serie de pociones mágicas para poder atravesar los niveles de que constan los "mundos" que componen el juego. Lo de los diamantes es casi secundario. Nadie te obliga a hacerte con ellos, pero dan sumas de puntos de lo más jugosonas, y eso siempre viene bien.

El asunto es que la poción la tiene uno de los malosos del nivel en cuestión. ¿Cuál? Ah, pues... no se te da ninguna pista. Nada. El que la lleve encima será exactamente igual que cualquiera de los demás representantes de su (siempre monísima y sonriente, no lo olvidemos) ralea. 

O sea, que el juego te fuerza a recorrer cada fase acribillando inmisericorde a las piaras de animalitos achuchables y psicoesquizos, hasta que suene la flauta por casualidad, y alguno de ellos, en lugar de simplemente darle un empujoncito a tu marcador de puntos, o de dejarte alguna que otra ventajilla (invulnerabilidad, una vida extra...), suelte el frasco lleno de líquido fosforito. Me se congela el sipitrosti, pero sigo siendo muy mono

Por cierto, si creéis que Tom Cat debe quitar del medio a sus enemigos brincando sobre sus cabezas, en el más puro estilo Super Mario (para no desentonar con la atmósfera de alegres y dicharacheras monerías de peluche antropófagas, nada de emplear granadas de fragmentación: ágiles y graciosos saltitos que acaben con el héroe aterrizando -siempre sonriente- sobre el cráneo de la desdichada criaturita de turno; como que es más políticamente correcto y aséptico, ¿no?), caeréis en el mismo error en el que yo incurrí (¡toma pedantez! y todo evitar una redundancia... ¡es que les tengo una manía!) en la primera partida que jugué.

No: Tom Cat tiene la habilidad de lanzar rayos. Todos los malos resisten un cierto número de impactos antes de desintegrarse y, si se da el caso, dejar una ventajilla o una poción en su lugar.

Así que fijaos qué ingredientes tan sencillos: saltar, correr y disparar; monstruitos que se mueven siguiendo trayectorias más o menos repetitivas, de lado a lado, cíclicamente; trampas diversas capaces de hacernos perder una vida en el acto, como estanques de agua o púas afiladas que surgen repentinamente del suelo; diamantitos que dan puntos extra, y algún que otro añadido más, como el hecho de tener que recoger una poción para poder pasar de nivel (y, claro, no faltaría más: el supermaloso gigantesco -pero igualmente mono, sonriente y simpático; así da gusto que le masacren a uno... la deformidad babosa y contrahecha que se pirra por tus higadillos, al menos te mira con buena cara- al final de la última fase de cada "mundo"). Así, uno podría concluir en seguida que estamos ante un juego terriblemente adictivo. Es de lo más vistoso, es sencillo, y sigue una serie de conceptos que suelen dar un resultado estupendo.

Bueno, pues sí y no. De hecho, hay algo que le pierde. Os lo cuento en el apartado técnico...

Lo mejor

* Gráficos estupendos.
* Entretenido.

Lo peor

* Hay pocos mundos, compuestos por multitud de niveles demasiado parecidos entre sí. Al final, se hace algo repetitivo.