FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Predator

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Lo digo abiertamente: me encanta el cine comercial, taquillero y "de palomitas". Me lo paso como los indios. No todo van a ser películas intimistas / realistas / hiperdramáticas, en la que se nos cuenta la desgarrada historia de un pobre desquiciado que por el día se cree perro y, por las noches, garrapata, y todo esto, rodado en blanco y negro, con música surrealista de fondo y diálogos existencialistas pronunciados por voces roncas. Seamos sinceros, señores. Para ver realidad, pones el telediario y te mueres de asco un ratito. El cine es evasión y no siempre hay que ir a reflexionar. De hecho, a veces, uno va buscando precisamente todo lo contrario.
Algo así encontré cuando, años ha, vi Predator (Depredador -en aquel entonces, aún no les daba a las distribuidoras por dejar el título original de las películas sin traducir; una costumbre algo cateta, pero que vende... sí; a fin de cuentas, lo americano vende) en uno de los chusquerísimos cines de verano de La Antilla, de esos sin techo, con sillas metálicas oxidadas y el suelo (de tierra) cubierto por una espesa alfombra de cáscaras de pipas. Qué tiempos...
![]() |
Tengo un amigo que por aquel entonces era un fanático del cine (y hoy es guionista; de hecho, uno de sus trabajos se emitió por televisión hace poco; se llamaba "Asalto Informático", y yo participé como asesor técnico, jeje), y decía que John McTiernan era uno de los mejores directores de películas de acción. |
No en vano, fue el responsable de La Jungla de Cristal y, precisamente, de este Predator. No sé si la habéis visto. En la película, un equipo de curtidos soldaditos de los USA, acuden a la jungla Centroamericana, a repartir estopa entre una pandilla de desarrapados revolucionarios. Por lo visto, ha desaparecido un helicóptero diplomático de su gobierno y del anterior grupo de rescate que enviaron, compuesto por una aguerrida pandilla de boinas verdes, de esos que mean napalm y comen alambre de espinos, no ha vuelto a saberse nada.
El mayor "Dutch" Schaefer, "interpretado" (el entrecomillado va a posta) por el inefable Arnold Schwarzenegger, y sus belicosos amiguitos, irrumpen en la selva en busca de unos y otros. No tardan en encontrar el helicóptero estrellado entre unos árboles y con los diplomáticos secuestrados y los pilotos convertidos en abono. Poco después, se topan con el comando de Hopper, el líder de los boinas verdes desaparecidos... bueno, o con lo que queda de ellos. Estan todos colgados como jamones y despellejaditos enteros. Un cuadro, vamos.
El asalto al campamento de los revolucionarios revela que se estaba planeando una invasión (no dicen de qué país) con asesoría de los rusos... peeero... hay alguien más en la jungla con Dutch y su alegre comparsa. Alguien que no es de este mundo...
La idea me gustó en su tiempo. No, y creo que sigue siendo bastante buena (la cantidad de videojuegos cojonudos que podrían hacerse si a algún lumbreras se le ocurriera escribir un argumento como ese). El comando de Arnie es perseguido y cazado por un extraterrestre. El Depredador es un bicho de lo más desagradable, que recorre la Galaxia como el que se va a un cortijo a pegarle perdigonazos a las chochaperdices. Cada cierto tiempo ("sólo en los años en los que hace mucho calor", como decía la única chica de la película), el engendro alienígena acude a nuestro planeta y se pone como el quico de cazar. Pero sólo le motiva enfrentarse a especies peligrosas. ¿Y cuál es más peligrosa que el Hombre?
Vale. Llevamos más de media review, y aún no os he contado cómo es
exactamente este juego. Pero lo he hecho a propósito. Predator es un juego muy divertido, con unos
gráficos apabullantes, y una gran atmósfera... pero que no pasa de ser un
arcade. Ya sabéis: corretear, esquivar, disparar...
Se divide en varios niveles (cuatro, si no recuerdo mal -hace tiempo que no
llego tan lejos, aunque en mis años mozos, estuve a puntito de terminármelo).
En el primero de ellos, Dutch avanza por la jungla siguiendo el rastro de sus
compañeros, aniquilados, uno tras otro, por el Depredador. Junto a cada fiambre,
encontraremos el arma del desdichado y podremos recogerla.
Los primeros enemigos a los que nos enfrentaremos serán bandadas de buitres, que vienen de pegarse el gran festín con los restos de Hopper y sus boinas verdes.
| Poco después, nos las tendremos tiesas con los revolucionarios. Y os puedo decir que son TERRIBLEMENTE peligrosos. En la película, Dutch y compañía, los barrían de la jungla como el que barre el salón de su casa. Pero en el juego, las tornas cambian. | ![]() |
La mayor parte del tiempo, los soldados enemigos no representarán un
verdadero problema. Si camináis pegados a la parte inferior de la pantalla, no
os darán. Son bastante estúpidos y se limitan a seguir un comportamiento
fijo, programado, que consiste en avanzar, disparar alguna ráfaga, volver a
avanzar... les da lo mismo que pasemos a su lado, o que nos pongamos a su
espalda, apuntándoles a la rabadilla con nuestra ametralladora de tambor
giratorio (la que el macarra de Jesse Ventura llamaba "La Impaciente".
-por cierto... el personaje en cuestión ¡es senador de los USA en la vida
real! ¡la monda! ¿os imagináis aquí... qué se yo... al Fary, de diputado?
¡Jua, jua, jua! ... aunque igual lo hacía mejor que más de un politicastro de
esos que andan por ahí sueltos y sin bozal). Ellos seguirán a lo suyo.
Sin embargo, en cuanto nos acerquemos a alguno de los campamentos (hay dos, en
el primer y el segundo nivel), tendremos verdaderos problemas. Muchos de los
barbudos guerrilleros se apostan en lo alto de las cabañas y chozas de la aldea, y disparan como auténticos posesos, una ráfaga tras otra, apuntando en
distintas direcciones. Crean una lluvia de balas que es prácticamente imposible
de atravesar sin perder al menos una vida. Encima, si algún soldadito acierta a
Dutch, éste se detendrá durante un segundo. El tiempo suficiente para que la
siguiente ráfaga vuelva a darle. Tremendo, en serio.
Contamos con tres granadas con las que quizás nos sea más fácil atravesar los campamentos, pero de todos modos, creedme, no va a ser precisamente un paseo.
Y al final, tendremos que enfrentarnos al Depredador en persona. Ya durante el juego se manifestará con frecuencia. Veremos a veces cómo la pantalla adquiere un tono azulado oscuro y Dutch parpadea con colores brillantes, mientras que una especie de punto de mira triangular le persigue. Si habéis visto la película, sabréis qué significa eso: el energúmeno extraterrestre está siguiendo a nuestro pequeño Arnie con su vista de infrarrojos, es decir, sensible al calor. No dejéis que el punto de mira alcance al protagonista, o se llevará un protonazo de padre y muy señor mío.
La forma de escapar de él es, igual que en la película, sumergir a Dutch en un pantano, para que el barro recubra su piel, y absorba el calor de su cuerpo, haciéndolo invisible para el bichejo espacial. (No os paséis con el submarinismo en el fango, o al protagonista le dará un joenco y se ahogará). ¿Y cómo se batalla contra la monstruosidad? No uséis las armas de fuego... tendréis que fabricaros un arco y flechas explosivas. Eso ya os lo dejo a vosotros... no, no es que quiera conservar ningún misterio, es que no recuerdo cómo se hacía...
Si el Depredador vence la pelea, podréis ver cómo se acerca a Dutch, le mete la zarpa en la espalda, le arranca la columna, con cráneo y todo, y se la echa al hombro como si fuera una toalla playera.
↑ Lo mejor
* La atmósfera, sobre todo en los últimos niveles, en los que nos enfrentamos al Depredador.



