FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Strider

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Aquí tenemos otro de esos ejercicios de futurismo ocioso que tanto se prodigaron
en los 80. Sí, hoy en día seguimos teniendo un montón de películas de ciencia-ficción.
Pero de "ficción social" se hacen muy poquitas. Si en The
Running Man, los Estados Unidos se convertían en un régimen totalitario
que mataba de hambre a sus ciudadanos, en este Strider, basado en una recreativa
bastante espectacular (obvia y, casi comprensiblemente, la adaptación que hizo
U.S. Gold no captó ni la décima parte de esa espectacularidad), resulta que
es la Unión Soviética la que impera sobre el Mundo entero. Jopé. No sé cuál
de las dos fantasías es más increíble.
Y aunque a principios de los 80, el Pacto de Varsovia daba bastante miedo,
conforme se acercaba la década de los 90 y Tito Gorby llevaba nuevos aires al
rancio Kremlin, Occidente empezaba a darse cuenta de que... en fin... los rusos
se desmoronaban ellos solitos. Era de esperar.
Sin embargo, Capcom, la compañía que desarrolló la recreativa original, planteaba un argumento antisoviético, sin ningún tapujo. En el año 2048, la URSS se ha convertido en un poder arrollador y hegemónico a escala planetaria. Ahora, las poquitas esperanzas que le quedan a la Libertad, se centran en un jovenzuelo dotado de una agilidad tan enorme y asombrosa como su mala uva.
Ese jovenzuelo, por supuesto, es Strider.
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No sé si cuando U.S. Gold hizo la conversión para C64 y las otras grandes máquinas domésticas de la época, pensó en suavizar un poquito la temática rotundamente antisoviética de la recreativa. A fin de cuentas, insisto, a aquellas alturas de la película, el gigante asiático se estaba deshaciendo como un azucarillo. Ya eran menos malos. O menos enemigos, mejor dicho. |
A lo mejor, los programadores encargados de meter los brincos acrobáticos de Strider y su relampagueante espada, en nuestro humilde C64, tenían más bien poquito interés. O eso, o ni puñetera idea de lo que hacían. A elegir.
Y es que, si te dicen que esta versión del juego se desarrolla en el planeta
Alamiminujuera, contra las terribles hordas androides del malvado y baboso
emperador cósmico de turno, seguro que te quedas tan terne. ¿La URSS en 2048? ¡Amos, anda!
Al menos, en la recreativa, se mostraba un espectacular paisaje de edificios
moscovitas convertidos en inmensas moles con un estilo a medio camino entre la
abigarrada ciudad salpicada de luces de neón de Blade Runner y la monolítica
y espartana arquitectura neorrealista de los nazis. Vale, no se podía imitar una cosa así
a 1 MHz, por muchos chips dedicados con los que se contaran, pero... ¡coñe!
¿un fondo negro y unos escenarios más aburridos que un bocadillo de cartón
mojao?
Se supone que nuestro heroico luchador por las libertades irrumpe en la
mismísima Plaza Roja (versión cyberpunk) colgando de una especie de ala-delta
robótico (no sé yo si esto era algo así como una coña sobre aquel jovenzuelo
alemán que consiguió aterrizar en el corazón del Soviet, pilotando una
avionetilla guarrera; aquello tuvo gracia, jeje), y se lía a repartir lecciones
de capitalismo a los totalitarios.
Y esa Plaza Roja... ni es Plaza, ni es Roja. Más bien parece un cumuleno
anodino de andamios anaranjados, por los que ocasionalmente veremos algún que
otro malo correteando, tan poco entusiasmado del entorno en el que le ha tocado
desenvolverse, como nosotros.
Si conocéis el juego original, veréis a qué me refiero, cuando le echéis una ojeada a la espectacular cúpula que aparecía casi al final de la primera fase y que, en la adaptación al Commodore, ha quedado reducida a una especie de bloque sin detalles (naranja también, sí) trazado con cuatro rectas y cuatro diagonales. Deprimente.
Eso sí: al menos, una de las características más interesantes del juego original se ha conservado en esta adaptación: la agilidad de Strider. Sorprendentemente, el héroe se mueve con mucha más lentitud que en la recreativa, pero aún así, nos da para trepar por muros verticales, colgar de salientes y plataformas (como se ve en la captura de arriba), o deslizarnos por el suelo, fuera del alcance de los disparos de los soldados enemigos. La verdad, no hay obstáculo que se le resista.
Para superar la primera fase tenemos que... estee... uhm... tenemos queee... pues la verdad, no lo sé.
| Os describo la escena, a ver si a vosotros se os ocurre algo: nos encontraremos con una máquina que dispara un rayo que rebota contra techo y suelo, describiendo una trayectoria bastante traicionera. Vale. ¿Y ahora qué? | ![]() |
He comprobado que, a veces, si entras en el habitáculo ocupado por el ingenio, y te lías a darle espadazos a una pequeña abertura más o menos triangular, en su base, súbitamente, se escucha la misma HORRENDA y estridente tonadilla que suena cuando perdemos una vida y, hala, pasamos de fase. Así, sin más. Ni fuegos artificiales, ni temblores desaforados de la pantalla, ni una pedorreta de ruido blanco, ni una miniatura de explosioncilla testimonial... nada. Nada que nos sugiera que nuestros impactos han causado algún daño.
Así que estoy tentado de deciros que esa es la forma de superar la primera fase, pero otra vez lo conseguí encaramándome a uno de los muros de la estancia en la que se aloja la extraña maquinita lanzarrayos, dando espadazos al frente (es decir: al vacío -allí no había nada ni nadie-), y ocurrió lo mismo, o sea, reproducción de la insufrible musiquilla y carga del segundo nivel. La gallina.
En esta etapa, que, teóricamente, se desarrolla en plena cordillera nevada
(lo de "nevado" queda claro por el hielo que recubre los raquíticos
decorados del nivel, pero lo de las montañas... bueno... como dirían los Gomaespuma,
estarían dibujadas con mu poca luz, y de lejos), nos las veremos con las hordas
de androides gigantes fabricadas por los soviets (arriba tenéis uno de ellos).
Y a partir de aquí, ¿qué? Pues, mirad... descubridlo vosotros mismos. El juego
no me ha enganchado lo suficiente como para tratar de verlo. Además, aunque
lo hubiera hecho, me habría costado horrores, porque es difícil con ganas, el
jodío.
↑ Lo mejor
* La agilidad del protagonista.
↓ Lo peor
* Muy difícil.
* ¡La puñetera musiquilla que suena cuando perdemos una vida! ¡La odio!



