Un 3 de agosto de 1999 nació Spectrum Zone, antecesora de Computer Emuzone [CEZ]. Así que ya hemos celebrado las bodas de plata
, y no está de más decirlo, aunque no hayamos podido preparar nada especial. Aquí seguiremos lo que aguantemos. ¡Gracias por todo!

Título: Continental Circus
Recreativa: Taito
Género: Deportivo
Tipo: Racing
Distribución: Comercial
Precio: 1200 Pts
Revistas disponibles
| Nota | Votos |
| 1 | 1 |
| 3 | 3 |
| 8 | 1 |
| 10 | 3 |
revistasTodos los que llevamos un tiempo en esto de los videojuegos sabemos lo complicado y difícil que es llevar a cabo un buen programa de simulación automovilística, por eso cundo se nos presenta un nuevo lanzamiento en este sentido lo más apropiado es ser, por lo menos en un principio, benévolo.
Ahora bien, uno no puede ser bueno eternamente, sobre todo después de algunos espantos del calibre del Out Run o Wec le Mans. Partiendo de esta idea, todos los insultos disponibles en el más que bien surtido diccionario de don Camilo José Cela no serían suficientes para enjuiciar a la maravilla que tenemos aquí ahora, Continental Circus.
Imaginaros una situación de la siguiente forma. Es sábado por la mañana y al niño se le ha ocurrido ir a ciertos enormes almacenes (nótese la delicadeza al no usar la palabra grandes, con lo que serían excesivamente reconocibles, y aquí no se puede hacer publicidad subliminal...) para comprar los juegos más modernos que ha visto anunciados en esta maravillosa revista, cómo no. Pero claro, abnegado de su padre no se le había ocurrido que un juego pudiera ser tan caro.
Así las cosas, o el niño escoge un sólo juego entre el gran maremágnum de ofertas, o se queda sin ninguno.
Desolado, el pobre chaval mira alrededor del escaparate y localiza un juego de coches... ¡Con lo que le gustan las carreras !
Precisamente pudiera tratarse del susodicho Continental Circus. Total, que cuando el crío llega a casa, la decepción es mayúscula. Intenta jugar y no puede. Al principio, la pantallita de presentación le divierte aunque no es gran cosa, pero luego intenta manejar el coche (que parece cualquier cosa menos eso) y no hace más que estrellarse. Por si fuera poco, todos los coches se parecen entre sí y no hay forma humana de aclararse.
No hay colorines y por más que sube el volumen de la pequeña televisión no es capaz de escuchar el más mínimo ruido que le haga imaginarse en un circuito de verdad...
No hay derecho a esto sólo porque en un día de invierno a su padre se le ocurrió comprar un videojuego.
CONTINENTAL CIRCUS
PRIMERA IMPRESION: Puede que no esté mal...
SEGUNDA IMPRESION: No puede ser que esté tan mal...
TERCERA IMPRESION: ¡No, no puede ser!
Ahora bien, uno no puede ser bueno eternamente, sobre todo después de algunos espantos del calibre del Out Run o Wec le Mans. Partiendo de esta idea, todos los insultos disponibles en el más que bien surtido diccionario de don Camilo José Cela no serían suficientes para enjuiciar a la maravilla que tenemos aquí ahora, Continental Circus.
Imaginaros una situación de la siguiente forma. Es sábado por la mañana y al niño se le ha ocurrido ir a ciertos enormes almacenes (nótese la delicadeza al no usar la palabra grandes, con lo que serían excesivamente reconocibles, y aquí no se puede hacer publicidad subliminal...) para comprar los juegos más modernos que ha visto anunciados en esta maravillosa revista, cómo no. Pero claro, abnegado de su padre no se le había ocurrido que un juego pudiera ser tan caro.
Así las cosas, o el niño escoge un sólo juego entre el gran maremágnum de ofertas, o se queda sin ninguno.
Desolado, el pobre chaval mira alrededor del escaparate y localiza un juego de coches... ¡Con lo que le gustan las carreras !
Precisamente pudiera tratarse del susodicho Continental Circus. Total, que cuando el crío llega a casa, la decepción es mayúscula. Intenta jugar y no puede. Al principio, la pantallita de presentación le divierte aunque no es gran cosa, pero luego intenta manejar el coche (que parece cualquier cosa menos eso) y no hace más que estrellarse. Por si fuera poco, todos los coches se parecen entre sí y no hay forma humana de aclararse.
No hay colorines y por más que sube el volumen de la pequeña televisión no es capaz de escuchar el más mínimo ruido que le haga imaginarse en un circuito de verdad...
No hay derecho a esto sólo porque en un día de invierno a su padre se le ocurrió comprar un videojuego.
CONTINENTAL CIRCUS
PRIMERA IMPRESION: Puede que no esté mal...
SEGUNDA IMPRESION: No puede ser que esté tan mal...
TERCERA IMPRESION: ¡No, no puede ser!
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