Publicado el20/02/2019
Teodoro es el bufón de la corte. No puede cumplir su sueño de formar parte del ejército porque para ello se necesita volar, y él no sabe.
Pero un día, el apacible reino que habitan es atacado por un misterioso ejército, y el desesperado rey le pide ayuda, pues no queda nadie más.
Con este argumento arranca "Teodoro no sabe volar", el segundo juego para Spectrum que Pagantipaco desarrollaba en Retroworks.
Y como su anterior creación, Gommy, Defensor Medieval, una cosa destaca sobre todas las demás: el color. Olvídense de la multitud de juegos monocromos que engrosan las listas de títulos programados para el ordenador de Sinclair y recuerden clásicos como Rescate Atlántida, "Savage" o "Flunky". Colorido por todos lados, alegría, iluminación... Tanto, que incluso puede parecer excesivo en ocasiones, pero pocas; porque no interfiere en el desarrollo del juego, no se hace molesto... Aunque pueda amenazar con ello.
El aspecto sonoro está, por su parte, a la altura de los gráficos, contando con agradables melodías que acompañan nuestras andanzas.
El juego tiene una medida jugabilidad, que hace que se pueda avanzar sin demasiada dificultad a través de su extenso mapeado. No resulta una quimera terminarlo en unos días.
Con este título, Retroworks seguía su camino, lento pero seguro, hacia la madurez del mercado retro de los 8 bits.
Pero un día, el apacible reino que habitan es atacado por un misterioso ejército, y el desesperado rey le pide ayuda, pues no queda nadie más.
Con este argumento arranca "Teodoro no sabe volar", el segundo juego para Spectrum que Pagantipaco desarrollaba en Retroworks.
Y como su anterior creación, Gommy, Defensor Medieval, una cosa destaca sobre todas las demás: el color. Olvídense de la multitud de juegos monocromos que engrosan las listas de títulos programados para el ordenador de Sinclair y recuerden clásicos como Rescate Atlántida, "Savage" o "Flunky". Colorido por todos lados, alegría, iluminación... Tanto, que incluso puede parecer excesivo en ocasiones, pero pocas; porque no interfiere en el desarrollo del juego, no se hace molesto... Aunque pueda amenazar con ello.
El aspecto sonoro está, por su parte, a la altura de los gráficos, contando con agradables melodías que acompañan nuestras andanzas.
El juego tiene una medida jugabilidad, que hace que se pueda avanzar sin demasiada dificultad a través de su extenso mapeado. No resulta una quimera terminarlo en unos días.
Con este título, Retroworks seguía su camino, lento pero seguro, hacia la madurez del mercado retro de los 8 bits.










Programming, debugging help: Jaime Tejedor Gómez (Metalbrain), Francisco Javier Peña (utopian)
Sound engine: Jonathan Smith (JOFFA)
Music engine: Beepola
Programming (Amstrad, MSX): José Vila Cuadrillero (ZilogZ80a)
Graphics, Screen & Loader (Amstrad CPC): David Donaire Sánchez (DaDMaN)
Additional graphics (MSX): José Vila Cuadrillero (ZilogZ80a)
Sound engine, music, SFXs (Amstrad, MSX): José Vicente Masó (WYZ)