On August 3, 1999, Spectrum Zone, the predecessor of Computer Emuzone [CEZ], was launched. So, we are celebrating our 25th anniversary, and it is worth saying so, even though we have not been able to prepare anything special. We will continue here as long as we can. Thanks for everything!

Title: Zona 0
Inspiración: Tron
Genre: Arcade
Distribution: Commercial
Price: C:1200 | D:2250 Pts
16bits - 2850 Pts
Available Magazines
| Rating | Votes |
| 1 | 1 |
| 6 | 1 |
| 7 | 2 |
| 8 | 8 |
| 9 | 1 |
| 10 | 8 |
Gráficos: Alfonso Fernández Borro.
Portada: Alfonso Azpiri.
Música: Lords of the Sound (LOTS).
Distribución: ERBE SOFTWARE.
Secretaria de Producción: María Dolores Navarro.
Dirección: Gabriel Nieto.
magazinesPatrocinado por los autores, consagrados ya, de Viaje al Centro de Saturno y Mad Mix XXX, Zona Cero hacía furor entre el público allá por 2992. Los guiones del programa más salvaje de TVRTYCVFF soriana obedecía ciegamente los impulsos morbosos que transmitía la stressada audiencia, a través de un cacharro que los espabilados del diario ACBDFGHIJK descubrieron en su último número.
Esos impulsos superaban constantemente los límites de morbo y violencia que el día anterior habían desatado. Dada la trascendencia pública del programilla, las autoridades encargadas de organizar festejos de cara al 15º centenario del descubrimiento de América, decidieron llevar la actuación televisiva a la calle y terminar así con unos cuantos delincuentes que molestaban. Me apresté a hacerme con unas entradas.
Ya había visto el programa por televisión. Tenía, de todos modos, una idea preconcebida de crueldad atractiva, que quería confirmar. Me perdí el partido Mendóciles Vs Gilistas, sólo para llegar a tiempo. Y disfrutar.
No sé cómo se las habían apañado, pero allí estaba un escenario eralizado con perspectiva isométrica que me recordó a otros programas de la misma compañía. El suelo se componía de líneas perpendiculares y paralelas, como si de las marcas de algún plano se tratara. Rodeando el decorado no había nada, excepto las gradas que quedaban algo más lejos. Entonces salieron a la pista dos motoristas cuyo cuerpo se confundía con el carenado de la moto.
Con la velocidad del rayo, el láser comenzó a propulsar la fuerza necesaria para la arrancada. Estelas sólidas de color blanco quedaban inmediatamente tras sus pasos, mientras se balanceaban hacia uno y otro lado del plano atinadamente. Era la lucha del uno contra el otro , una lucha a muerte.
La forma de eliminarse entre sí pasaba por encerrar al adversario en la estela que creaban o hacer que chocaran directamente contra ella. El caso era machacarlos.
Los espectadores sólo teníamos una vista parcial de los hechos, aquella que cubría el campo de acción del motorista láser bueno. El resto de la pugna debíamos vivirla a través de un recuadro en el que se esquematizaban las idas y venidas de los contendientes. El recuadro nos era fundamental ya que en él aparecían todos los recorridos que marcaban las estelas de los láseres, y por lo tanto paredes inmóviles al final.
El movimiento de los pilotos era perfecto. Scroll contínuo en todas las direcciones, muy rápido y perfectamente ajustado en velocidad y perfección. Debía ser dificilísimo controlar todos los giros al tiempo que calculaban cual era el camino a seguir. Después de todo, a cada paso de cualquier moto, el haz de luz se convertía en una pared infranqueable.
Toda la ceremonia, desde el principio al final, estuvo agasajada por una perfecta música, digna de cualquier Spectrum. La melodía rompía un poco la tensión extremaque los jóvenes acumulaban a lo largo de los quince niveles que comprendían la prueba. Pero nadie les quitaba de encima la idea de que, sólo eliminando al resto de contendientes tendría el paso libre al siguiente nivel. Y, luchar contra el "fosforito", "herculiano", "storbo" o el "pelotilla" no era cosa fácil.
Nombres tan originales personalizaban a enemigos que gradualmente ocupaban la zona de juego. Ninguno de ellos parecía actuar de forma programada, sino inteligente, como el PERFILIO, que dejaba a su paso una estela con perfil de cuña, de tal modo que por un lateral dejaba una barrera y por otro una rampa para saltar. O el CAMICAZE 600 que se movía sin control por la pista, en busca de una víctima propiciatoria que diera alegría a sus válvulas. Como véis, monstruos independientes cuyos ardides molestaban cosa fina a los pespachados participantes.
Finalizó al fin la prueba. Sólo los maestros consiguieron terminar enteros su recorrido por los endiablados tablaos, el resto había muerto heróicamente, unos a manos de su joystick y otros en los láseres-muro. Aún así, la conclusión fue victoriosa. Topo había recuperado el sentido adictivo de los juegos de ordenador atrapando al usuario en una nuev acción frenética, de la que se había descolgado últimamente.
Al salir del estadio me invadía una extraña sensación, la sensación que produce el no saber si has presenciado una realidad ficticia o una ficción real.
En cualquier caso, me lo había pasado en grande.
Por suerte, a mi llegada a mi casa me esperaba la misma competición recién cargada en mi ordenador sensorial. Menos mal.
PUNTUACIÓN MH
Gráficos: 79%
Movimiento: 85%
Sonido: 88%
Adicción: 92%
TOTAL: 90%
Esos impulsos superaban constantemente los límites de morbo y violencia que el día anterior habían desatado. Dada la trascendencia pública del programilla, las autoridades encargadas de organizar festejos de cara al 15º centenario del descubrimiento de América, decidieron llevar la actuación televisiva a la calle y terminar así con unos cuantos delincuentes que molestaban. Me apresté a hacerme con unas entradas.
Ya había visto el programa por televisión. Tenía, de todos modos, una idea preconcebida de crueldad atractiva, que quería confirmar. Me perdí el partido Mendóciles Vs Gilistas, sólo para llegar a tiempo. Y disfrutar.
No sé cómo se las habían apañado, pero allí estaba un escenario eralizado con perspectiva isométrica que me recordó a otros programas de la misma compañía. El suelo se componía de líneas perpendiculares y paralelas, como si de las marcas de algún plano se tratara. Rodeando el decorado no había nada, excepto las gradas que quedaban algo más lejos. Entonces salieron a la pista dos motoristas cuyo cuerpo se confundía con el carenado de la moto.
Con la velocidad del rayo, el láser comenzó a propulsar la fuerza necesaria para la arrancada. Estelas sólidas de color blanco quedaban inmediatamente tras sus pasos, mientras se balanceaban hacia uno y otro lado del plano atinadamente. Era la lucha del uno contra el otro , una lucha a muerte.
La forma de eliminarse entre sí pasaba por encerrar al adversario en la estela que creaban o hacer que chocaran directamente contra ella. El caso era machacarlos.
Los espectadores sólo teníamos una vista parcial de los hechos, aquella que cubría el campo de acción del motorista láser bueno. El resto de la pugna debíamos vivirla a través de un recuadro en el que se esquematizaban las idas y venidas de los contendientes. El recuadro nos era fundamental ya que en él aparecían todos los recorridos que marcaban las estelas de los láseres, y por lo tanto paredes inmóviles al final.
El movimiento de los pilotos era perfecto. Scroll contínuo en todas las direcciones, muy rápido y perfectamente ajustado en velocidad y perfección. Debía ser dificilísimo controlar todos los giros al tiempo que calculaban cual era el camino a seguir. Después de todo, a cada paso de cualquier moto, el haz de luz se convertía en una pared infranqueable.
Toda la ceremonia, desde el principio al final, estuvo agasajada por una perfecta música, digna de cualquier Spectrum. La melodía rompía un poco la tensión extremaque los jóvenes acumulaban a lo largo de los quince niveles que comprendían la prueba. Pero nadie les quitaba de encima la idea de que, sólo eliminando al resto de contendientes tendría el paso libre al siguiente nivel. Y, luchar contra el "fosforito", "herculiano", "storbo" o el "pelotilla" no era cosa fácil.
Nombres tan originales personalizaban a enemigos que gradualmente ocupaban la zona de juego. Ninguno de ellos parecía actuar de forma programada, sino inteligente, como el PERFILIO, que dejaba a su paso una estela con perfil de cuña, de tal modo que por un lateral dejaba una barrera y por otro una rampa para saltar. O el CAMICAZE 600 que se movía sin control por la pista, en busca de una víctima propiciatoria que diera alegría a sus válvulas. Como véis, monstruos independientes cuyos ardides molestaban cosa fina a los pespachados participantes.
Finalizó al fin la prueba. Sólo los maestros consiguieron terminar enteros su recorrido por los endiablados tablaos, el resto había muerto heróicamente, unos a manos de su joystick y otros en los láseres-muro. Aún así, la conclusión fue victoriosa. Topo había recuperado el sentido adictivo de los juegos de ordenador atrapando al usuario en una nuev acción frenética, de la que se había descolgado últimamente.
Al salir del estadio me invadía una extraña sensación, la sensación que produce el no saber si has presenciado una realidad ficticia o una ficción real.
En cualquier caso, me lo había pasado en grande.
Por suerte, a mi llegada a mi casa me esperaba la misma competición recién cargada en mi ordenador sensorial. Menos mal.
PUNTUACIÓN MH
Gráficos: 79%
Movimiento: 85%
Sonido: 88%
Adicción: 92%
TOTAL: 90%
Spectrum
Amstrad CPC
MSX
PC
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