Un 3 de agosto de 1999 nació Spectrum Zone, antecesora de Computer Emuzone [CEZ]. Así que ya hemos celebrado las bodas de plata
, y no está de más decirlo, aunque no hayamos podido preparar nada especial. Aquí seguiremos lo que aguantemos. ¡Gracias por todo!

| Nota | Votos |
| 8 | 1 |
Discology +3 fue el primero de los dos packs de utilidades para Spectrum +3 que le compré a New Frontier (Discopack +3 fue el otro). Un anuncio en Microhobby, un encargo y emoción casi incontenible hasta que recibí el ansiado paquete. Emoción que se prolongaría durante algún tiempo, porque el disco no funcionaba y tuve que llamarlos para que me enviasen otra copia. La memoria falla, pero recuerdo haber comentado con Raúl "The Punisher" Montón que él, seguramente, estaba en la oficina cuando llamé. Casualidades de la vida.
El programa se componía de cuatro utilidades (o subprogramas, según se describían en las instrucciones): un editor de sectores, dos copiadores, un buscador de POKES y un explorador del ordenador, que se seleccionaban a través de un vistoso menú.
El Editor de discos permitía editar los sectores físicos del disco, con bastantes limitaciones si estaban protegidos.
El copiador tenía una serie de opciones, siendo la más destacada Dicopy, pensada para discos protegidos (lo que más utilicé de todo el pack). No recuerdo si las copias que hice fueron con Discology o con Discopack, hace ya muchos años de eso, pero lo que sí sé es que los que conservo eran todos procedentes de cintas sin protección.
Después estaba Discpoker, que servía para buscar vidas infinitas, y por ultimo el Explorador, que se supone que chequeaba el ordenador y se iniciaba con una curiosa advertencia de que el proceso se desarrollaría en inglés, por misteriosas causas que no se detallaban.
El manual, escrito por su autor José Rojas (que no es otro que Ángel Badía, cuyo nombre completo es José Ángel Badía Rojas), ensalza casi en cada línea la calidad del programa, asegurando su efectividad en un 90%-100% de los casos, según la cuestión. Como digo tengo recuerdos borrosos, pero me temo que había un poquito de exageración en esas palabras (porque se ve, y porque alguna conversación mantuve con Raúl en su momento sobre la efectividad real de las utilidades).
Hacía tiempo que no escribía una ficha desde la nostalgia, porque todos los juegos de la época ya los toqué, pero aún quedaban las utilidades. Y aunque todos estos compendios siempre prometían más de lo que daban, y a pesar de que tenía tan solo doce años (seguro que se le podía sacar mucho más partido del que le saqué), lo pasé en grande trasteando y aún lo recuerdo (y conservo) con enorme cariño.
El programa se componía de cuatro utilidades (o subprogramas, según se describían en las instrucciones): un editor de sectores, dos copiadores, un buscador de POKES y un explorador del ordenador, que se seleccionaban a través de un vistoso menú.
El Editor de discos permitía editar los sectores físicos del disco, con bastantes limitaciones si estaban protegidos.
El copiador tenía una serie de opciones, siendo la más destacada Dicopy, pensada para discos protegidos (lo que más utilicé de todo el pack). No recuerdo si las copias que hice fueron con Discology o con Discopack, hace ya muchos años de eso, pero lo que sí sé es que los que conservo eran todos procedentes de cintas sin protección.
Después estaba Discpoker, que servía para buscar vidas infinitas, y por ultimo el Explorador, que se supone que chequeaba el ordenador y se iniciaba con una curiosa advertencia de que el proceso se desarrollaría en inglés, por misteriosas causas que no se detallaban.
El manual, escrito por su autor José Rojas (que no es otro que Ángel Badía, cuyo nombre completo es José Ángel Badía Rojas), ensalza casi en cada línea la calidad del programa, asegurando su efectividad en un 90%-100% de los casos, según la cuestión. Como digo tengo recuerdos borrosos, pero me temo que había un poquito de exageración en esas palabras (porque se ve, y porque alguna conversación mantuve con Raúl en su momento sobre la efectividad real de las utilidades).
Hacía tiempo que no escribía una ficha desde la nostalgia, porque todos los juegos de la época ya los toqué, pero aún quedaban las utilidades. Y aunque todos estos compendios siempre prometían más de lo que daban, y a pesar de que tenía tan solo doce años (seguro que se le podía sacar mucho más partido del que le saqué), lo pasé en grande trasteando y aún lo recuerdo (y conservo) con enorme cariño.
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