Un 3 de agosto de 1999 nació Spectrum Zone, antecesora de Computer Emuzone [CEZ]. Así que ya hemos celebrado las bodas de plata
, y no está de más decirlo, aunque no hayamos podido preparar nada especial. Aquí seguiremos lo que aguantemos. ¡Gracias por todo!

Título: Neva
Género: Aventura, Puzle
Tipo: Plataformas, Acción
Distribución: Indie
Precio: 19,99 €
Motor:
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| Nota | Votos |
| 9 | 1 |
| 10 | 1 |
Productor: Roger Mendoza
Director técnico: Adrián Cuevas
Programación: David Collado, Xavier Lligadas, Sergio Peris
Programación de herramientas: Ignasi Pelayo
Diseño principal de juego: Óscar Crego
Diseñadores de juego: Jose Massa, Gorka Merindano, Albert Boguñá
Diseño adicional: Juan Fernández
Diseño de niveles / construcción: Gorka Merindano, Albert Boguñá
Líder de animación: Adrián Miguel Delgado
Tras el éxito de Gris, el estudio barcelonés Nomada Studio regresa con Neva, un juego que nos vuelve a sumergir en un universo visualmente deslumbrante. Publicado por Devolver Digital, es una experiencia que brilla por su narrativa sensorial y su mensaje de crecimiento y pérdida.
En Neva acompañamos a Alba, una joven que tras un suceso traumático se encuentra con una cría de lobo mágico. Juntos emprenden un viaje a través de paisajes desolados y mágicos, marcado por la transformación, la madurez y la despedida. Lejos de limitarse a contar, el juego sugiere: las emociones se transmiten sin una sola línea de diálogo, en un lenguaje audiovisual exquisito.
Si Gris ya nos había impresionado por su apartado visual, Neva lo lleva a otro nivel. El juego es una acuarela en movimiento, con escenarios que parecen sacados de un libro de ilustraciones, en constante cambio según el estado emocional del viaje. La animación de los personajes —en especial la evolución del lobo— es fluida, expresiva y delicada. Cada plano está cuidado con mimo, cada escena transmite.
La música, compuesta por Berlinist, es simplemente sensacional. No se limita a acompañar, sino que intensifica cada emoción, cada momento de pérdida o esperanza. El uso del silencio y de los sonidos ambientales refuerza la inmersión, sin resultar invasivo ni forzado.
En cuanto a la jugabilidad, Neva combina plataformas, puzles ligeros y combates accesibles. No es novedoso en ningún apartado, pero tampoco lo pretende: las acciones están al servicio de la historia. Los controles responden con precisión, y la interacción con el lobo añade una capa de profundidad emocional.
El juego ofrece dos modos: uno estándar, con daño, y otro más narrativo, sin combate, ideal para quienes buscan simplemente vivir la historia. La duración ronda entre las 3 y 5 horas, dependiendo del estilo del jugador. Puede parecer breve, pero es parte de su fuerza. Es una obra pensada para ser vivida de una sentada, como quien asiste a una película o lee una novela corta.
Neva no es un juego para todos, pero sí una experiencia necesaria para muchos. Es arte interactivo, es duelo transformado en juego, es belleza sin estridencias. Puede que su jugabilidad no sorprenda, pero su capacidad para conmover es indiscutible.
Para quienes valoran las emociones, el arte y la narrativa por encima de la dificultad o la duración, Neva es una joya.
En Neva acompañamos a Alba, una joven que tras un suceso traumático se encuentra con una cría de lobo mágico. Juntos emprenden un viaje a través de paisajes desolados y mágicos, marcado por la transformación, la madurez y la despedida. Lejos de limitarse a contar, el juego sugiere: las emociones se transmiten sin una sola línea de diálogo, en un lenguaje audiovisual exquisito.
Si Gris ya nos había impresionado por su apartado visual, Neva lo lleva a otro nivel. El juego es una acuarela en movimiento, con escenarios que parecen sacados de un libro de ilustraciones, en constante cambio según el estado emocional del viaje. La animación de los personajes —en especial la evolución del lobo— es fluida, expresiva y delicada. Cada plano está cuidado con mimo, cada escena transmite.
La música, compuesta por Berlinist, es simplemente sensacional. No se limita a acompañar, sino que intensifica cada emoción, cada momento de pérdida o esperanza. El uso del silencio y de los sonidos ambientales refuerza la inmersión, sin resultar invasivo ni forzado.
En cuanto a la jugabilidad, Neva combina plataformas, puzles ligeros y combates accesibles. No es novedoso en ningún apartado, pero tampoco lo pretende: las acciones están al servicio de la historia. Los controles responden con precisión, y la interacción con el lobo añade una capa de profundidad emocional.
El juego ofrece dos modos: uno estándar, con daño, y otro más narrativo, sin combate, ideal para quienes buscan simplemente vivir la historia. La duración ronda entre las 3 y 5 horas, dependiendo del estilo del jugador. Puede parecer breve, pero es parte de su fuerza. Es una obra pensada para ser vivida de una sentada, como quien asiste a una película o lee una novela corta.
Neva no es un juego para todos, pero sí una experiencia necesaria para muchos. Es arte interactivo, es duelo transformado en juego, es belleza sin estridencias. Puede que su jugabilidad no sorprenda, pero su capacidad para conmover es indiscutible.
Para quienes valoran las emociones, el arte y la narrativa por encima de la dificultad o la duración, Neva es una joya.
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9.5
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