Publicado el04/10/2000
Cuando en Microhobby te encontrabas con una puntuación inferior a cinco (es decir, la barrita negra), sabías de inmediato que el juego no le había gustado al redactor de turno. Y Arkos no fue una excepción: darle un uno en originalidad no sería nada descabellado si no fuese por la cantidad de sietes e incluso ochos que le dieron a juegos tan poco originales como éste.
Es verdad, el juego es muy poco jugable, pero donde tendrían que haberle puntuado bajo (adicción) le otorgaron un ocho.
Sólo ellos sabrán por qué.
Cabe destacar, como anécdota, que el juego vio la luz al mismo tiempo que otros dos títulos de la compañía, Afteroids y Humphrey.
En definitiva, una metida de pata de Zigurat que no empaña la grandeza de su catálogo.
Es verdad, el juego es muy poco jugable, pero donde tendrían que haberle puntuado bajo (adicción) le otorgaron un ocho.
Sólo ellos sabrán por qué.
Cabe destacar, como anécdota, que el juego vio la luz al mismo tiempo que otros dos títulos de la compañía, Afteroids y Humphrey.
En definitiva, una metida de pata de Zigurat que no empaña la grandeza de su catálogo.










Carátula: David Sueiro