Published on2003/10/02
Opera, de la mano de True soft (Jungle Warrior), se adentró con este juego en un terreno que hasta entonces no había explorado, y que pegaba con fuerza en unas consolas que ya empezaban a conquistar la hegemónica plaza que ahora ocupan: los arcades lineales de scroll lateral, o beat 'em up (o como se diga).
Quizá, y en mi humilde opinión, fue una medida desesperada para hacer frente a las Megadrives y demás artilugios, pero la carrera la tenía perdida de antemano. Poca gente quedaba ya que no se hubiese pasado a éstas o a un Amiga o PC, y mientras que las primeras eran mucho más potentes que los ordenadores de 8 bits, los que teníamos un ordenador personal buscábamos ya otro tipo de juegos, como las despampanantes aventuras gráficas de Lucas Arts.
Como tantas otras veces he comentado, el paso del tiempo relativiza todos estos condicionantes de su tiempo, y los hacen desaparecer, dejándonos en las manos un buen arcade -no muy variado, todo hay que decirlo- con el que pasar un rato agradable.
Quizá, y en mi humilde opinión, fue una medida desesperada para hacer frente a las Megadrives y demás artilugios, pero la carrera la tenía perdida de antemano. Poca gente quedaba ya que no se hubiese pasado a éstas o a un Amiga o PC, y mientras que las primeras eran mucho más potentes que los ordenadores de 8 bits, los que teníamos un ordenador personal buscábamos ya otro tipo de juegos, como las despampanantes aventuras gráficas de Lucas Arts.
Como tantas otras veces he comentado, el paso del tiempo relativiza todos estos condicionantes de su tiempo, y los hacen desaparecer, dejándonos en las manos un buen arcade -no muy variado, todo hay que decirlo- con el que pasar un rato agradable.










Gráficos: Kostandin Ígor Ruiz López
Ilustración Portada: Alfonso Azpiri