Published on2008/11/09
Hay casos en los que uno comprende las razones de la desaparición de una compañía cuando echa una partida a uno de sus juegos.
Éste es el caso de "Indoor Race", un juego que nunca debió ver la luz en el circuito comercial, y que hubiese pegado mucho más en una cinta de Videospectrum.
¿Pero cómo pudieron pensar que dar vueltas a un circuito durante un minuto y pico, sin mayor objetivo que irlas completando sin chocarte contra la pared, podía ser divertido? No me cabe en la cabeza.
Gráficos tremendamente simples, aunsencia de melodías que acompañen ya no durante todo el juego, sino simplemente en el menú, y una adicción inexistente son el cóctel explosivo que hoy ponemos en vuestras manos. Como para perdérselo.
Éste es el caso de "Indoor Race", un juego que nunca debió ver la luz en el circuito comercial, y que hubiese pegado mucho más en una cinta de Videospectrum.
¿Pero cómo pudieron pensar que dar vueltas a un circuito durante un minuto y pico, sin mayor objetivo que irlas completando sin chocarte contra la pared, podía ser divertido? No me cabe en la cabeza.
Gráficos tremendamente simples, aunsencia de melodías que acompañen ya no durante todo el juego, sino simplemente en el menú, y una adicción inexistente son el cóctel explosivo que hoy ponemos en vuestras manos. Como para perdérselo.









