Published on2002/05/04
A la hora de hacer una review de un juego en cuya ficha incluimos la de una revista de la época, o bien estamos totalmente en desacuerdo con la opinión vertida o bien pocas cosas más nos quedan por decir. Y este último es el caso del juego que nos ocupa. Realizado por el mismo programador que realizara en su momento el Bugaboo, Booga-Boo, La Pulga o como queráis llamarle, fue uno de esos juegos simples y adictivos que lanzaron como churros las compañías españolas a principios de la década de los 90, en un intento desesperado por superar la crisis (Megaphoenix, Desperado 2, Kong's Revenge...). El resultado no fue el esperado y al final tuvieron que cerrar igualmente sus puertas, no sin dejarnos esta serie de juegos antiguos remozados que, con el paso del tiempo, es posible apreciar con mayor objetividad.
Sin tener un Monkey Island o un Wolfenstein 3D que nos ciegue (como ocurría cuando estos juegos salieron al mercado), podemos ver que la diferencia entre unos y otros era kilométrica (nuevos conceptos, mejores gráficos...), pero que una vez más, con el paso de los años, las diferencias se ven atenuadas por esa nostalgia incontrolable que nos empuja a recuperar nuestros clásicos, y a divertirnos de nuevo con ellos.
Sin tener un Monkey Island o un Wolfenstein 3D que nos ciegue (como ocurría cuando estos juegos salieron al mercado), podemos ver que la diferencia entre unos y otros era kilométrica (nuevos conceptos, mejores gráficos...), pero que una vez más, con el paso de los años, las diferencias se ven atenuadas por esa nostalgia incontrolable que nos empuja a recuperar nuestros clásicos, y a divertirnos de nuevo con ellos.













Gráficos: Carlos A. Díaz de Castro
Música: Ángel Zarazaga Escribano
Ilustración portada: Alfonso Azpiri