Es la pregunta del millón... y me la hacen mucho. Te copy-pasteo la respuesta que doy en estos casos:
Este proyecto se mueve en una linea muy fina entre lo que es el derecho constitucional al libre acceso a la cultura, y lo que es el respeto a los derechos de los legítimos propietarios de la propiedad intelectual de cada uno de los libros que se almacenan aquí.
Amparándome en lo primero, echo a andar la web, proporcionando libre acceso a los libros, para ser consultados, de la misma forma que haces en una biblioteca publica. Vas a la web, y con el visor de pantalla completa (pruébalo, es mucho menos engorroso que verlos en el propio navegador) hojeas los libros sin mayor problema. Ante una hipotética acusación de estar violando los intereses de los propietarios de los derechos de estos libros, siempre puedo decir que yo no ofrezco los libros "listos para imprimir" (que sería el caso de pasarlos en PDF, CBR, ZIP o DJVU), sino que los ofrezco para leerlos.
Dejar un enlace para descargar un archivo en cualquiera de los formatos mencionados tiene muchas ventajas, por supuesto, pero me deja sin argumentos frente a una acusación como esa. Dejar, por ejemplo, un PDF no significa incitar de ninguna manera a imprimirlos y a que proliferen "copias piratas", pero estaría facilitando mucho las cosas, y eso es más que suficiente para que determinada gente tergiverse mis intenciones y haga parecer a la web como lo que no es.
Para explicarme mejor, es lo mismo que pasa con Youtube: una cosa es ver un videoclip de una canción de moda (o de los 80, para que haya analogía con el contenido de esta web) en la propia web, y otra es podérsela descargar en formato MPEG, AVI, o el que sea, y que cada uno la pueda ver a su gusto en la tele, PC, iPod, etc... Lo primero es tolerado (hasta ahora) por los dueños de los derechos de autor, y la prueba está en que no se esfuerzan mucho en quitarlos de la circulación, y puedes ver de todo ahí. Lo otro ya les daría más "fuerza" para arremeter contra ese servicio.
Como seguro que sabes, eso no significa que alguien, con el programa adecuado, no pueda descargarse el fichero de video de Youtube, lo convierta a su formato de video preferido, y lo reproduzca donde quiera. Pero ya no es una cosa trivial, al alcance de todos. Pues lo mismo pasa aquí: yo no evito que la gente que se descargue imágenes de los libros los guarde, los agrupe, los meta en un CBR, ZIP o PDF, los imprima y los lea cómodamente sin enchufar el PC, pero si facilito eso, dando ya el archivo listo para abrirlo en el Acrobat Reader y darle a Ctrl-P para imprimir, se me pueden echar encima los de las gestoras de derechos de autor.