Published on2001/08/02
Antes de nada, tengo que reconocer (no sé si lo hice ya en la ficha de la 1ª parte) que no soy un gran aficionado a la "saga Livingstone". No tengo ninguna razón especial que daros, aunque es muy probable que sea a causa de que llegué al mundillo de los juegos comerciales cuando Livingstone Supongo ya había salido al mercdo, mientras que su segunda parte me cogió ya en pleno cambio de mi +3 por un PC.
Sea por lo que sea, tengo que reconocer que los juegos, especialmente el primero, son dos obras maestras, que rebosan calidad por los cuatro costados, y que soy conocedor de que aquí el bicho raro soy yo. La segunda entrega de la saga, la que nos ocupa, no deja en mal lugar a la primera, pues es poseedora de unos excelentes gráficos y una extraordinaria ambientación en cada una de sus versiones, sin olvidarnos de la extraordinaria adicción que provoca.
En definitiva, muy muy recomendable, a menos que seas un maniático como yo (y aún así reconozco que es genial).
Sea por lo que sea, tengo que reconocer que los juegos, especialmente el primero, son dos obras maestras, que rebosan calidad por los cuatro costados, y que soy conocedor de que aquí el bicho raro soy yo. La segunda entrega de la saga, la que nos ocupa, no deja en mal lugar a la primera, pues es poseedora de unos excelentes gráficos y una extraordinaria ambientación en cada una de sus versiones, sin olvidarnos de la extraordinaria adicción que provoca.
En definitiva, muy muy recomendable, a menos que seas un maniático como yo (y aún así reconozco que es genial).














Gráficos: Carlos A. Díaz de Castro
Ilustración: Juan Giménez