Publicado el14/04/2019
No se si en los ochenta ya había mercado para el “jugador casual”, pero desde luego en Sygran, pensaban que los juegos cortísimos tenían un mercado.
Bien realizado, rápido y con gráficos bastante majetes, este juego podría haber dado muchísimo de sí, y aunque sea por un rato, es divertido averiguar de que manera podemos coger la llave en cada pantalla sin que nos toquen los enemigos.
El problema es que el “Goopy” que controlamos sólo tiene que llegar a la tercera pantalla del juego para recuperar el famoso doblón; sí, habéis leído bien, este es un juego de ¡tres pantallas!, y aunque no he logrado atravesar aún los láseres de la tercera, es perfectamente pasable en menos de dos minutos.
¿El juego más corto jamás realizado? Puede que estemos ante él.
Bien realizado, rápido y con gráficos bastante majetes, este juego podría haber dado muchísimo de sí, y aunque sea por un rato, es divertido averiguar de que manera podemos coger la llave en cada pantalla sin que nos toquen los enemigos.
El problema es que el “Goopy” que controlamos sólo tiene que llegar a la tercera pantalla del juego para recuperar el famoso doblón; sí, habéis leído bien, este es un juego de ¡tres pantallas!, y aunque no he logrado atravesar aún los láseres de la tercera, es perfectamente pasable en menos de dos minutos.
¿El juego más corto jamás realizado? Puede que estemos ante él.









