Publicado el30/07/2001
Personalmente tengo muy buenos recuerdos de este juego, uno de los primeros que compré para mi MSX. Me agradó mucho la primera vez que lo cargué en mi ordenador la forma de la carga, consistente en líneas rojas y blancas en la pantalla, y la "rapidez" con que el juego cargaba, lógico al no tener el típico dibujo de presentación (versión MSX cinta). Al terminar la carga me sorprendió que estuviera diseñado utilizando la gran potencia gráfica del MSX, lo cual, salvo en honrosas excepciones, era raro en los juegos españoles, no así en los primeros de Ópera Soft, como Goody, Livingstone Supongo, etc. Mi sorpresa fue mayor aun cuando descubrí la gran jugabilidad y adicción de The Last Mission, un gran videojuego que puede rivalizar con los mejores shot'em'ups del software nacional.
Los gráficos desempeñan bien su papel en TLM. Aunque el fondo mayoritario es el color negro, por lo que el ordenador tampoco tiene que utilizar muchos recursos para dibujarlo; por otra parte este color hace que la visibilidad de los enemigos sea óptima en todo momento. El sonido es bastante básico, aunque cumple con su cometido en cuanto a efectos de refiere. Donde destaca TLM es en su jugabilidad, respondiendo el juego a nuestras órdenes con gran precisión y rapidez.
The Last Mission es un juego bastante rápido y con una dificultad que va creciendo progresivamente según el nivel en que nos encontremos. Esto hace de él un juego muy adictivo. Además, aunque podría clasificarse como mata-marcianos un poco raro, el concepto es bastante original, al tener que controlar una parte de nuestro vehículo, despejar las pantallas, y volver a por la otra parte.
En resumen, TLM es un juego imprescindible para todo aquel que disfrute con el software español de los 80.
Los gráficos desempeñan bien su papel en TLM. Aunque el fondo mayoritario es el color negro, por lo que el ordenador tampoco tiene que utilizar muchos recursos para dibujarlo; por otra parte este color hace que la visibilidad de los enemigos sea óptima en todo momento. El sonido es bastante básico, aunque cumple con su cometido en cuanto a efectos de refiere. Donde destaca TLM es en su jugabilidad, respondiendo el juego a nuestras órdenes con gran precisión y rapidez.
The Last Mission es un juego bastante rápido y con una dificultad que va creciendo progresivamente según el nivel en que nos encontremos. Esto hace de él un juego muy adictivo. Además, aunque podría clasificarse como mata-marcianos un poco raro, el concepto es bastante original, al tener que controlar una parte de nuestro vehículo, despejar las pantallas, y volver a por la otra parte.
En resumen, TLM es un juego imprescindible para todo aquel que disfrute con el software español de los 80.













Gráficos: Carlos A. Díaz de Castro