Spectrum
Dinamic nos introduce de lleno en el apasionante mundo taurino con su nuevo programa Olé Toro, un juego realmente brillante en lo referente al tema de los gráficos, y bastante adictivo en cuanto al desarrollo del mismo. Pero no vamos a llevarnos a engaño. Olé, toro, a pesar de su gran originalidad y vistosidad, resulta ligeramente pobre.
Según todos los cánones clásicos para medir la calidad de un programa, éste reúne un gran número de virtudes: una idea genial, una ambientación excelente, un sonido muy logrado, unos bonitos gráficos y un tema adictivo. Pero le falta algo, un detalle que hubiera hecho de él una auténtica obra maestra: no deja ningún espacio libre para que el jugador deposite imaginación.
En Olé, toro, prácticamente nos encontramos con todo hecho. Esto, evidentemente supone una gran labor de programación, trabajo éste por el que felicitamos a los programadores de Dinamic, pero realmente se echa mucho en falta el que pudiéramos ser nosotros los que controlásemos los movimientos del torero, los que decidiéramos qué pase dar y en qué momento, en definitiva, que nos permitiera la posibilidad de recrearnos con una bonita faena realizada por nosotros mismos.
Evidentemente, conocemos las posibilidades limitadísimas del Spectrum y sabemos que esto hubiera resultado poco menos que imposible, pero volvemos a insistir en que nos da bastante pena el que un programa que podría haber sido verdaderamente genial, se haya quedado "simplemente" en muy bueno.
Pero para que entendáis un poco mejor nuestras palabras, vamos a resumiros en qué consiste el Olé, toro.
El juego se completa cuando se consigue lidiar a seis toros, lo que se logra a su vez, sobrepasando las cinco suertes que componen cada faena: pases, picador, banderillas, más pases y estoque.
Para salvar cada una de ellas tenemos una serie de oportunidades, en las que se nos dan unas puntuaciones que deben superar un valor de cinco como media para poder pasar a la siguiente. Así, cuando se acabe con un toro pasaremos a otro con el cual se procederá del mismo modo.
Nuestros movimientos se controlan con muy pocas teclas y prácticamente toda la técnica del juego reside en pulsar la adecuada en el momento justo para lograr la mayor puntuación posible.
Sin embargo, a pesar de esta simplicidad, Olé, toro resulta a su manera un juego bastante adictivo, ya que te va metiendo dentro el gusanillo de intentar lograr cada vez más puntos y llegar lo más lejos posible.
Olé, toro, posiblemente, será un número uno en ventas, pero podría haber sido un número uno en calidad.
NOTA: 7/10
Dinamic nos introduce de lleno en el apasionante mundo taurino con su nuevo programa Olé Toro, un juego realmente brillante en lo referente al tema de los gráficos, y bastante adictivo en cuanto al desarrollo del mismo. Pero no vamos a llevarnos a engaño. Olé, toro, a pesar de su gran originalidad y vistosidad, resulta ligeramente pobre.
Según todos los cánones clásicos para medir la calidad de un programa, éste reúne un gran número de virtudes: una idea genial, una ambientación excelente, un sonido muy logrado, unos bonitos gráficos y un tema adictivo. Pero le falta algo, un detalle que hubiera hecho de él una auténtica obra maestra: no deja ningún espacio libre para que el jugador deposite imaginación.
En Olé, toro, prácticamente nos encontramos con todo hecho. Esto, evidentemente supone una gran labor de programación, trabajo éste por el que felicitamos a los programadores de Dinamic, pero realmente se echa mucho en falta el que pudiéramos ser nosotros los que controlásemos los movimientos del torero, los que decidiéramos qué pase dar y en qué momento, en definitiva, que nos permitiera la posibilidad de recrearnos con una bonita faena realizada por nosotros mismos.
Evidentemente, conocemos las posibilidades limitadísimas del Spectrum y sabemos que esto hubiera resultado poco menos que imposible, pero volvemos a insistir en que nos da bastante pena el que un programa que podría haber sido verdaderamente genial, se haya quedado "simplemente" en muy bueno.
Pero para que entendáis un poco mejor nuestras palabras, vamos a resumiros en qué consiste el Olé, toro.
El juego se completa cuando se consigue lidiar a seis toros, lo que se logra a su vez, sobrepasando las cinco suertes que componen cada faena: pases, picador, banderillas, más pases y estoque.
Para salvar cada una de ellas tenemos una serie de oportunidades, en las que se nos dan unas puntuaciones que deben superar un valor de cinco como media para poder pasar a la siguiente. Así, cuando se acabe con un toro pasaremos a otro con el cual se procederá del mismo modo.
Nuestros movimientos se controlan con muy pocas teclas y prácticamente toda la técnica del juego reside en pulsar la adecuada en el momento justo para lograr la mayor puntuación posible.
Sin embargo, a pesar de esta simplicidad, Olé, toro resulta a su manera un juego bastante adictivo, ya que te va metiendo dentro el gusanillo de intentar lograr cada vez más puntos y llegar lo más lejos posible.
Olé, toro, posiblemente, será un número uno en ventas, pero podría haber sido un número uno en calidad.
NOTA: 7/10


























Asesor taurino: Sánchez Manso
Portada: Jesús Puente
Música: Ignacio Bergareche
Pantalla: Ignacio Ruiz Tejedor (Snatcho)