Published on2008/11/07
A estas alturas poco hay que decir de los juegos de Juliet Soft que no sepáis ya. Podían ser mejores o peores, pero lo que nunca fallaba era un menú situado en el extremo opuesto de la usabilidad y unas teclas predefinidas elegidas, sin duda alguna, para amargarle la vida a los sufridos compradores.
Eagle es uno de esos juegos que no conocía cuando comencé la aventura de Computer Emuzone. Desconozco si se comentó en algún número de Micromanía, pero parece que no tuvo hueco en las páginas de su revista hermana Microhobby, lo que complicó aún más la cosa.
Tras un argumento un tanto forzado, como muchos otros, nos encontramos con una primera fase en la que controlamos una nave que se mueve en un escenario de scroll vertical. Podemos dirigirla hacia arriba o hacia abajo, y debemos esperar a que se agote el tiempo para pasar a la tienda y comprar accesorios para ella.
No tiene nada que objetar en el plano técnico, pero es realmente aburrida.
Tras hacer nuestras compras pasamos a otro escenario donde las naves nos esperan arriba, sin acercarse a nosotros, por lo que somos nosotros quienes hemos de subir. El peligro de morir en el interno es enorme, porque al hecho de tener que tomar la iniciativa se le une la circunstancia de que el radio de alcance de nuestro disparo es simplemente ridículo, por lo que tendremos que pegarnos literalmente a los enemigos para acabar con ellos.
La segunda oleada ya se acerca a nosotros, pero sigue siendo igual de aburrida.
Estas son las líneas generales de un juego que, como la mayoría de Juliet, apenas será recordado por alguno de los que compraron el original y lo guardan con tanto cariño como yo hago con los míos.
Eagle es uno de esos juegos que no conocía cuando comencé la aventura de Computer Emuzone. Desconozco si se comentó en algún número de Micromanía, pero parece que no tuvo hueco en las páginas de su revista hermana Microhobby, lo que complicó aún más la cosa.
Tras un argumento un tanto forzado, como muchos otros, nos encontramos con una primera fase en la que controlamos una nave que se mueve en un escenario de scroll vertical. Podemos dirigirla hacia arriba o hacia abajo, y debemos esperar a que se agote el tiempo para pasar a la tienda y comprar accesorios para ella.
No tiene nada que objetar en el plano técnico, pero es realmente aburrida.
Tras hacer nuestras compras pasamos a otro escenario donde las naves nos esperan arriba, sin acercarse a nosotros, por lo que somos nosotros quienes hemos de subir. El peligro de morir en el interno es enorme, porque al hecho de tener que tomar la iniciativa se le une la circunstancia de que el radio de alcance de nuestro disparo es simplemente ridículo, por lo que tendremos que pegarnos literalmente a los enemigos para acabar con ellos.
La segunda oleada ya se acerca a nosotros, pero sigue siendo igual de aburrida.
Estas son las líneas generales de un juego que, como la mayoría de Juliet, apenas será recordado por alguno de los que compraron el original y lo guardan con tanto cariño como yo hago con los míos.









