Publicado el02/12/2008
Según reza las escuetas instrucciones que acompañan a la carátula de este “fantástico” arcade, la acción se sitúa en un ambiente medieval, en el que el protagonista es Krom, un guerrero llamado a batallar contra todo aquél que se cruce en su camino, sin especificar siquiera un fin en concreto. Esta falta de concreción en la argumentación de este juego, del grupo de programación catalán OMK (antes OMIKRON), no consigue que nos identifiquemos con él desde el comienzo.
Por otra parte, al no tener un objetivo concreto, nos dedicaremos a liquidar a toda clase de enemigos dirigiéndonos en ambas direcciones y sin ningún motivo. Al poco rato, habremos dejado de jugar por lo tedioso y monótono.
Está claro que, para nada, los de OMK iban a saber lucirse en esto de la programación, a la vista no sólo de este juego sino del resto de su producción. Y de ello ya dió buena cuenta The Punisher en su artículo de “Los Patitos”.
Un juego para olvidar, no solo por su escaso atractivo, sino por... Todo.
Por otra parte, al no tener un objetivo concreto, nos dedicaremos a liquidar a toda clase de enemigos dirigiéndonos en ambas direcciones y sin ningún motivo. Al poco rato, habremos dejado de jugar por lo tedioso y monótono.
Está claro que, para nada, los de OMK iban a saber lucirse en esto de la programación, a la vista no sólo de este juego sino del resto de su producción. Y de ello ya dió buena cuenta The Punisher en su artículo de “Los Patitos”.
Un juego para olvidar, no solo por su escaso atractivo, sino por... Todo.










