Publicado el12/09/2011
Desde luego, si hay algo de lo que no podemos acusar a los señores de Tecfri, es de repetir fórmulas y estilos de juego en sus recreativas. Para este Crazy Rally, tomaron inspiración de máquinas como el legendario Monaco GP de Sega, y le agregaron sus propias ideas, quedando uno de esos arcades que a pesar de su sencillez gráfica, aún me sorprende con originales detalles.
La mecánica del juego es simple como ella sola: llegar al final de cada fase, en el tiempo estipulado y sin que se nos termine la gasolina; pero lo bueno de esto es que en Crazy Rally se tomaron las molestias para que nos parezca que de verdad estamos corriendo en una carretera (dentro de las limitaciones de la época, claro).
Si os pensáis que todo es tan simple como adelantar al fulano que se os ponga delante lo lleváis claro, ya que nuestros adversarios, además de adelantarnos, perderán aceite, sacarán humo, chocarán entre si… en definitiva, nos harán la vida imposible.
La mecánica del juego es simple como ella sola: llegar al final de cada fase, en el tiempo estipulado y sin que se nos termine la gasolina; pero lo bueno de esto es que en Crazy Rally se tomaron las molestias para que nos parezca que de verdad estamos corriendo en una carretera (dentro de las limitaciones de la época, claro).
Si os pensáis que todo es tan simple como adelantar al fulano que se os ponga delante lo lleváis claro, ya que nuestros adversarios, además de adelantarnos, perderán aceite, sacarán humo, chocarán entre si… en definitiva, nos harán la vida imposible.








